Cabalgando al Tigre

Viernes, 16 Diciembre, 2005

Sobre los Yuga (I)

Archivado en: Tradición Hindú — by Aspirante a domador @ 8:43 am

Brahma.jpgSegún la tradición hindú, el desarrollo de la manifestación (la Creación del Cosmos en su sentido más amplio) está regulada por ciclos. También las civilizaciones nacen y mueren según ritmos ineluctables, y por tanto no podemos comprender la historia del hombre más que con relación a la duración de los ciclos que rigen la vida en la Tierra. El primer estadio de la Creación es el espacio, el recipiente en el cual el mundo va a poder desarrollarse y que, en el origen, no tiene, límites, dimensiones ni, por supuesto, tiempo; no hay “antes” ni “después”. Pero asumido que el tiempo humano (y en especial la modalidad que nos es más accesible a todos, la cronológica, aunque hay otras…) es el único que nos es comprensible, es con relación a él como nos vemos obligados a estimar la duración del universo, procurando no perder de vista la contradicción insalvable que supone intentar mensurar cronológicamente elementos que necesariamente responden a otras modalidades de duración o incluso escapan de ella. Hecha esta salvedad, y con el fin de simplificar al máximo, voy a intentar dar una visión somera de los ciclos según la cosmología hindú, y así de paso intentaré aclararme yo mismo y preguntaros alguna duda. Vamos a los Puranas:
 

«Se llama Día de Brahmâ a la duración del mundo material o aparente (Prakrita) [se refiere a la manifestación en su totalidad, entiendo]. Un período igual forma la Noche de Brahma, durante la cual el mundo [la manifestación] cesa de existir. No se trata en realidad de día y de noche, estos términos son empleados simbólicamente» (Linga Purana, 1.3.3-6)
 

Aquí me pregunto qué sentido tiene dar un tiempo, del tipo que sea, a la Noche de Brahmâ, que no puede en buena lógica estar sometido a duración alguna dado que está más allá de la manifestación. Desde el punto de vista de la manifestación, es evidente que dicha Noche no existe, y que los Días se enlazarían unos con otros desde nuestro punto de vista. ¿Alguien puede arrojar luz sobre este tema?
 

Seguiremos con los ciclos en sucesivos post.

Jueves, 15 Diciembre, 2005

Contra el mundo moderno

Archivado en: Textos recomendados — by Aspirante a domador @ 7:58 am

Manifiesto Contra el ProgresoPara todos aquellos interesados en una crítica del mundo moderno desde un punto de vista tradicional, sin paños calientes ni edulcoración alguna, os recomiendo encarecidamente el “Manifiesto Contra el Progreso“, de Agustín López Tobajas. Ha sido editado recientemente por Olañeta y debe ser todavía fácil de encontrar. A lo largo de sus 131 páginas el autor va desgranando las diferentes hipóstasis en las que el culto al Progreso, mito moderno por excelencia, se manifiesta: ciencia, técnica, política, sexualidad, etc., así como sus consecuencias, proporcionando una sucinta pero clara visión de conjunto del hombre moderno y su relación con el mundo. Conviene añadir además que no sólo el contenido es destacable; la prosa en la que está escrito es rica y precisa, lo que hace del libro una delicia. Satisfacción garantizada.

Martes, 13 Diciembre, 2005

Empezando por el principio,…

Archivado en: Notas "editoriales" — by Aspirante a domador @ 12:11 pm

cabalgando tigre.jpg…que no debe ser otro, supongo, que justificar el por qué de este blog y su título. En principio esto no es más que un experimento mediante el cual pretendo familiarizarme con el uso de esta herramienta, así que es previsible que no tenga suficiente tiempo para atenderlo como debiese. A esto se une además la dificultad del tema, pero ya puestos a elegir uno, decidí que al menos debía estimularme, aún a riesgo de dificultarme al tiempo el postear con cierta dignidad. En fin, veremos lo que sale de esto, pero vaya por delante mis disculpas a quien caiga aquí y se sienta decepcionado por la falta de contenido.

Ahora el título. Sin pretender (ni poder) agotar el significado del símbolo taoísta del hombre cabalgando sobre un tigre, diré que aquí la figura representa el alma humana “dividida” en dos partes: la “inferior”, pasional y afectiva, y la superior, intelectual. El símbolo expresa por tanto el difícil equilibrio del alma humana: el “alma superior” intenta mantenerse a lomos del “alma inferior” (es decir, gobernarla, dominarla), cuya tremenda fuerza es, sin guía, caótica y destructiva. El jinete está siempre en trance de muerte, ya que si el tigre le desmonta, le despedazará. Así, el viaje (de la existencia humana, al menos) exige una constante concentración y vigilancia. El equivalente occidental del este símbolo extremo-oriental sería el del caballero que lucha contra el dragón, representado profusamente por la iconografía cristiana. Como curiosidad añadiré que en ella, el dragón (“alma inferior”) aparece a menudo dominado por el caballero (“alma superior”), pero nunca muerto, pues ese aspecto “inferior” del alma es un constituyente necesario y esencial del ser humano, cuya fuerza (controlada) le es imprescindible para el camino.

Teniendo en cuenta dicho aspecto del símbolo, Cabalgando al Tigre me pareció un título apropiado para un blog orientado hacia los interrogantes fundamentales del hombre, es decir a su dimensión ontológica y metafísica. Intentaré, si soy capaz de descubrir cómo, ir colgando algunos vínculos interesantes relacionados con estos temas.

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