Cabalgando al Tigre

Viernes, 16 mayo, 2008

Fausto, de Goethe (y IV): Algunas citas

Filed under: Textos recomendados — by Aspirante a domador @ 9:30 am
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Por último, y terminando ya con Fausto, os dejo algunas citas que me han gustado espigadas de aquí y de allá. Confío en que alguna os sirva de soporte para la reflexión o, cuando menos, para que esbocéis una sonrisa.

———

FAUSTO

¡Cuánto tarda en disiparse la esperanza en la cabeza de quien se aferra a bagatelas y, escarbando curiosamente en busca de tesoros, se siente feliz si encuentra lombrices! (Pág. 67)

FAUSTO

Misteriosa en pleno día, la naturaleza no se deja quitar el velo, y lo que ella no muestra a tu espíritu no lo puedes forzar tú con palancas y tornillos.  (Pág. 69)

FAUSTO

Lo que se necesita no se sabe, lo que se sabe no se puede usar. (Pág. 79)

MEFISTÓFELES

El sentido de la Medicina es fácil de entender. Ella estudia el mundo grande y el pequeño para, finalmente, dejar que todo vaya como Dios quiera. (Pág. 102)

MEFISTÓFELES [que, contando una historia, pone estas palabras en boca de un cura al que se le ofrecen unos bienes de dudosa procedencia]

La Iglesia tiene buen estómago, ha devorado países enteros y nunca se ha empachado hasta ahora. Sólo la Iglesia, estimadas señoras, puede digerir bienes injustos. (Pág. 131)

FAUSTO

¡Ah, mi preferida! Créeme, lo que se toma por inteligencia suele ser vanidad y tontería. (Pág. 140 )

MEFISTÓFELES

Cuando un imbécil no ve la salida se imagina que todo ha concluido. (Pág. 148 )

OBERÓN

Para que dos se amen, basta con separarlos (Pág. 175)

MEFISTÓFELES

Estos idiotas nunca entenderán cómo van encadenados méritos y suerte. Si tuvieran la piedra filosofal, a la piedra le faltaría el filósofo. (Pág. 203 )

FAUSTO

Por muy caro que le haga pagar el sentimiento el mundo, es en la emoción donde el hombre alcanza a intuir lo inconmensurable. (Pág. 238 )

MEFISTÓFELES

Ésta es la pequeña alma, psique con sus alas, si la priváis de ellas, queda convertida en un mísero gusano. (Pág. 404)

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3 comentarios »

  1. Recordaremos incidentalmente, a propósito del dinero en general, y como complemento a nuestro primer comentario en esta serie dedicada a Fausto, que la acuñación del mismo estaba asignada a una elite espiritual, en cualquier civilización normal, que precisamente, aunque suena reiterativo, no es el caso para la actual, por lo cual el sucesivo desarrollo del papel moneda y del dinero “plastificado” y, ahora, cuasi “virtual”, no constituye sino la extrema disolución de todo valor que él mismo pudo haber vehículado en otro contexto y bajo un cierto crisma ritual. Ahora debemos coincidir con la evidencia del hecho de que el dinero, despojado de su sello espiritual, debía fatalmente quedar predominantemente vinculado a la corriente de la disolución psíquica y material de los tiempos recientes. Debía asociarse idolátricamente ya no a un símbolo, sino a esa simple muesca o marca de la bestia apocalíptica. Todo hoy se cuantifica y todo tiene presuntamente “un precio” en términos monetarios, hasta el absurdo…. La elección de Mefistófeles para caracterizar esta reproducción copiosa del papel moneda, típica de la época por venir en relación a nuestros tiempos, es significativa. El comentario de Irichc relativo al significado último de Mefistófeles como una especie de encarnación del nihilismo, es elocuente a este respecto. Aún cuando pensamos que incluso Goethe va más allá y se refiere asimismo a un representante de la “inteligencia del mal”, a una especie de representante de los siete pecados capitales. Pero particularmente a una especie de ascéta del mal, por así expresarlo.
    Volviendo al dinero, en la cultura popular reciente, por poner un ejemplo muy conocido en el terreno de la música, ésta imagen del absurdo puede muy bien estar expresada por la sugestiva música de Pink Floyd, con “Money”; o bien Dire Straits, con “Money for Nothing”, más un largo etcétera de ejemplos del género. En la poesía ya un Ezra Pound cracterizó la Usura como un signo de los tiempos.

    Por lo demás no se trataría de negarle el valor y la relación de necesidad referida a la riqueza en general, como una herramienta decíamos, sino más bien la capacidad de darle un sentido y una subordinación a la misma: Somos, para expresarlo con la misma imagen extraída de la música moderna, “espíritus en un mundo material” –Police.
    Liberarnos de la servidumbre económico-material, allá donde sea siempre posible, nos permitirá ejercer una acción más vasta y desvinculada del activismo y del frenesí productivo, así como guardar las distancias respecto al hedonismo puro y simple, por no decir el poder guardar las distancias físicas ante la orteguiana “rebelión de las masas”. Pero aún en la no-riqueza, en determinado momento, lo esencial nunca puede ser tocado.

    Recordamos también la imprescindible y reconocida obra de Eckermann, “Conversaciones con Goethe”, de donde igualmente se pueden extraer máximas y reflexiones profundas y, como afirma el Aspirante, alguna que otra sonrisa plena.

    En relación al homúnculus, se dice ahí que este nuevo ser rechaza las preguntas de Wagner sobre temas incomprensibles, ya que razonar no es su actividad predilecta; el homúnculus quiere obrar, y para ello escoge a Fausto, que se encuentra ahí como paralítico y que está muy necesitado de ayuda. “Ante todo –dice Goethe a Eckermann- dése usted cuenta que Mefistófeles parece encontrarse en desventaja respecto al homúnculus, el cual podríamos creer que le sobrepasa en claridad espiritual y en tendencia a lo bello y a la actividad fecunda. Por otra parte el homúnculus llama a Mefistófeles querido primo, pues seres espirituales como él, que no han sido ensombrecidos y limitados aún por una completa humanización, han de contarse entre los daimones, por lo cual no debe extrañar que exista una especie de parentesco entre ambos personajes”. Al final parece sugerirse que el humúnculus es una obra secreta del mismo Mefistófeles, una especie de objetivo de lago alcance. No privada de interés y con relación al argumento, aunque de otra especie, es sugestiva la obra más reciente de Gustav Meynric, titulada El Golem, así como la Noche de Walpurga, que precedentemente también Goethe había abordado bajo otra óptica.
    Posteriormente Goethe y Eckermann continuan hablando sobre el Muchacho-auriga, en la escena del Gran Carnaval.

    “-Supongo que ha comprendido usted, dice Goethe,
    que bajo la máscara de Pluto se esconde Fausto y bajo la de la Avaricia, Mefistófeles. Pero ¿quién es el Muchacho-auriga…? es Euphorión, el cual no es un ser humano, sino alegórico. Personifica la Poesía y ésta no puede identificarse con ningún lugar, con ninguna persona, ni con ningún tiempo”.

    En la misma obra, Goethe menciona algunas interesantes observaciones sobre el daimon entendido en su acepción clásica, ya familiar a la mayoría de los amigos de esta página. Goethe refería que la naturaleza y los hombres estamos tan impregnados de la Divinidad, que ella nos sostiene, en ella vivimos, en ella tejemos nuestro existir y en ella somos, bajo leyes eternas que se cumplen en nosotros tanto si las conocemos como si las ignoramos.

    El niño gusta del pastel sin saber nada del pastelero, y el gorrión la cereza sin pensar como habrá brotado allí.

    “Lo daimónico –dice Goethe- es aquello que no puede ser explicado por la inteligencia ni por la razón. No encuentro este elemento en mí, pero le estoy sometido. Napoleón fue, por ejemplo, un tipo daimónico, en grado eminente y sin comparación en el mundo… lleno de una fuerza de acción ilimitada y siempre inquieta. A estos seres tan extremadamente daimónicos los griegos solían situarlos entre los semi-dioses. ¿No se revela también lo daimónico en los sucesos? Sí, y de una manera especial en todos los que no conseguimos explicarnos ni por la razón ni por la inteligencia.En los sucesos de la Naturaleza.También hay criaturas que son totalmente daimónicas y otras lo son sólo en parte. ¿Y Mefistófeles, no tiene algo de daimónico? –Pregunta Eckerman-.

    -No.-Contesta Goethe- Mefistófeles es un ser demasiado negativo y lo daimónico SE REVELA EN UNA POTENCIA DE ACCIÓN POSITIVA.
    -Por ello hablamos de una especie de ascéta del mal, en relación a una acción destructiva-.
    Respecto a los artistas –siguió diciendo Goethe- se encuentran más temperamentos daimónicos entre los músicos que entre los pintores. En Paganini revelábase en grado extremo el demonismo, y ésta era la causa del gran efecto que su arte producía”.

    * * *

    Es magnífica esta frase referida por el Aspirante, muy actual respecto a los “sabios” y “académicos” de nuestro tiempo:

    MEFISTÓFELES:
    Estos idiotas nunca entenderán cómo van encadenados méritos y suerte. Si tuvieran la piedra filosofal, a la piedra le faltaría el filósofo. (Pág. 203 )

    Nos recuerda la sugestiva obra de Esther Vilar : “El encanto de la estupidez”, donde la autora denuncia a las pseudos elites que hoy, por norma, usurpan los vértices de mando de la civilización, ese gran Titanic ya colapsado que optimistamente festeja su “progreso” en medio del reventar del oleaje disolutivo y del gran remolino del hundimiento global…

    Por otra parte también nos recuerda que los hombres modernos buscan afanosamente la felicidad, sin saber exactamente en que consiste, o incluso si, llegado el caso, en verdad la merecen.

    Erat lux vera

    Un saludo cordial

    Comentario por Alejandro Ochoa Machain — Sábado, 17 mayo, 2008 @ 7:56 am |Responder

  2. Malinowski says : I absolutely agree with this !

    Comentario por Malinowski — Martes, 3 junio, 2008 @ 6:00 pm |Responder

  3. Me quedo con:
    MEFISTÓFELES – Cuando un imbécil no ve la salida se imagina que todo ha concluido. (Buen antídoto ante tragedias cotidianas).
    FAUSTO – Por muy caro que le haga pagar el sentimiento el mundo, es en la emoción donde el hombre alcanza a intuir lo inconmensurable. (Carísimo, diría yo… Pero la cita consuela).
    MEFISTÓFELES – El sentido de la Medicina es fácil de entender. Ella estudia el mundo grande y el pequeño para, finalmente, dejar que todo vaya como Dios quiera. (Goethe vivió en España y fue a la Seguridad Social).
    saludos,
    f.

    Comentario por Filousia — Lunes, 9 junio, 2008 @ 11:03 pm |Responder


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