Sobre los Yuga (y III)
«La vida de Brahmâ (o vida del universo) está dividida en mil ciclos llamados Mahâ-Yugâ, o Gran Año [o Kalpa]. El Mahâ-Yugâ durante el cual aparece y desaparece la especie humana está dividido en […] 14 Manvantara.» (Linga Purana, 1.4.7)
Cada uno de estos Manvantara está dividido a su vez en cuatro edades o Yuga, presentando un declive gradual de los valores espirituales al mismo tiempo que una progresiva materialización (probablemente en todos los ámbitos, incluso en el sentido de “solidificación” del mundo físico, por extraño que esto pueda parecer).
«La duración relativa de las cuatro edades es respectivamente de 4,3,2,1.» (Linga Purana, 1.4. 3)
Las cuatro edades son llamadas: Krita Yuga, Tretâ Yuga, Dwâpara Yuga y Kali Yuga. Tienen una duración aproximada, respectivamente, de 24.000, 18.000, 12.000, y 6.000 años. Estos Yuga corresponden, en opinión de Guenón, Georgel y otros, a las cuatro edades de la tradición latina nombradas por Hesiodo, Ovidio o Virgilio: Edad de Oro, Edad de Plata, Edad de Bronce y Edad de Hierro.Las cuatro edades son llamadas: y. Tienen una duración aproximada, respectivamente, de 24.000, 18.000, 12.000, y 6.000 años. Estos corresponden, en opinión de Guenón, Georgel y otros, a las cuatro edades de la tradición latina nombradas por Hesiodo, Ovidio o Virgilio: Edad de Oro, Edad de Plata, Edad de Bronce y Edad de Hierro.Y puesto que estamos, según la tradición hindú, desde hace unos 5.000 años en el Kali Yuga, ahora hay que afrontar el espinoso tema del “final” del mundo. Entrecomillo “final” porque conviene dejar claro que lo que acaba es un Manvantara, en concreto el 7º de los 14 de este Kalpa, es decir, termina la era de Manu, regente de la raza humana. Lo que esto significa en términos “operativos”, quién lo sabe. Así que vaya por delante que el fin de UN mundo, nuestro mundo, no implica (ni excluye, por supuesto) una destrucción de todo a todo los niveles, pero seguro que sí una trasformación de algún tipo, y seguramente bastante “traumática”. A continuación y tras esta aclaración, daré 3 de los cálculos de ese fin de nuestro mundo (o quizá del mundo como lo conocemos):
Las cuatro edades son llamadas: y. Tienen una duración aproximada, respectivamente, de 24.000, 18.000, 12.000, y 6.000 años. Estos corresponden, en opinión de Guenón, Georgel y otros, a las cuatro edades de la tradición latina nombradas por Hesiodo, Ovidio o Virgilio: Edad de Oro, Edad de Plata, Edad de Bronce y Edad de Hierro.Y puesto que estamos, según la tradición hindú, desde hace unos 5.000 años en el , ahora hay que afrontar el espinoso tema del “final” del mundo. Entrecomillo “final” porque conviene dejar claro que lo que acaba es un , en concreto el 7º de los 14 de este , es decir, termina la era de , regente de la raza humana. Lo que esto significa en términos “operativos”, quién lo sabe. Así que vaya por delante que el fin de UN mundo, nuestro mundo, no implica (ni excluye, por supuesto) una destrucción de todo a todo los niveles, pero seguro que sí una trasformación de algún tipo, y seguramente bastante “traumática”. A continuación y tras esta aclaración, daré 3 de los cálculos de ese fin de nuestro mundo (o quizá del mundo como lo conocemos):
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René Guenón |
Alain Danielou |
Gaston Georgel |
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| Krita Yuga (Edad de Oro) |
25.920 años (62.800 a.C. a 36.880 a.C.) | 24.194 años. (58.042 a.C. a 33.848 a.C.) |
25.920 años (62.770 a.C. a 36.850 a.C.) |
| Tretâ Yuga (Edad de Plata) |
19.440 años (36.880 a.C. a 17.440 a.C.) |
18.145 años. (33.848 a.C. a 15.703 a.C.) |
19.440 años (36.850 a.C. a 17.410 a.C.) |
| Dwâpara Yuga (Edad de Bronce) |
12.960 años (17.440 a.C. a 4.480 a.C.) |
12.097 años. (15.703 a.C. a 3.606 a.C.) |
12.960 años (17.410 a.C. a 4.450 a.C.) |
| Kali Yuga
(Edad de Hierro) |
6.480 años (4.480 a.C. a 2.000 d.C.) |
6.048 años. (3.606 a.C. a 2.442 d.C.) |
6.480 años (4.450 a.C. a 2.030 d.C.) |
Conviene advertir que, en el caso de Guenón, estos cálculos tenían sólo carácter de aproximación. Georgel, por el contrario, pretende ser más preciso. En el caso de Danielou, ignoro cuán fiables los consideraba. Georgel, además, aporta otros datos para apoyar su tesis:
“Sin remontarnos hasta los Padres de la Iglesia que atribuían ya 2.000 años de vida a la Iglesia, haré notar que el “Fin de los Tiempos” ha sido anunciado muy claramente, explícitamente, en la “Profecía del Rey del Mundo” publicada por el escritor F. Ossendowski, en su libro “Bestias, Hombres y Dioses” (Ed. Plon, París, 1923). Esta profecía, de origen mongol, decía, en efecto esto: “en el año quincuagésimo (tras el 1891), solamente tres grandes Reinos aparecerán, que perdurarán durante 71 años. A continuación, habrá 18 años de guerras y de destrucciones. Entonces los pueblos de Agharti saldrán de sus cavernas subterráneas y aparecerán sobre la superficie de la tierra. Ya que la última fase designa el “Fin de los Tiempos”, se ve que la fecha de este sería: 1891+50+71+18=2030. Por otro lado, la Profecía de los Papas, llamada de “san Malaquías”, cuya clave numérica (basada sobre el número 111) ha sido encontrada por Raoul Auclair [yo recomendaría la excepcional obra al respecto de J.M. Igartúa, “El enigma de la profecía de San Malaquías sobre los Papas”, Ed. Acervo, 1976], daría: 1143+8 veces 111=2031.” (Gaston Georgel, Chronologie des Derniers Temps, Arché, Milán, 1986).
Según la tradición hindú, el desarrollo de la manifestación (la Creación del Cosmos en su sentido más amplio) está regulada por ciclos. También las civilizaciones nacen y mueren según ritmos ineluctables, y por tanto no podemos comprender la historia del hombre más que con relación a la duración de los ciclos que rigen la vida en la Tierra. El primer estadio de la Creación es el espacio, el recipiente en el cual el mundo va a poder desarrollarse y que, en el origen, no tiene, límites, dimensiones ni, por supuesto, tiempo; no hay “antes” ni “después”. Pero asumido que el tiempo humano (y en especial la modalidad que nos es más accesible a todos, la cronológica, aunque hay otras…) es el único que nos es comprensible, es con relación a él como nos vemos obligados a estimar la duración del universo, procurando no perder de vista la contradicción insalvable que supone intentar mensurar cronológicamente elementos que necesariamente responden a otras modalidades de duración o incluso escapan de ella. Hecha esta salvedad, y con el fin de simplificar al máximo, voy a intentar dar una visión somera de los ciclos según la cosmología hindú, y así de paso intentaré aclararme yo mismo y preguntaros alguna duda. Vamos a los Puranas: