Cabalgando al Tigre

Miércoles, 10 mayo, 2006

El que a hierro mata, ¿a hierro muere?

Filed under: Notas "editoriales" — by Aspirante a domador @ 9:43 am

Gato jodido.jpg

Ya me figuraba que traería cola. Dado el interés del tema en que ha derivado “El suicidio: disponer de la propia vida” (ver comentarios 5, 6 y 7), abramos un nuevo hilo con él.

Ya sé que, habiendo dado tan sólo dos pinceladas, mi posicionamiento al respecto de este tema quedó sin especificar, pero de ahí no sé como, Agustín, deduces que mi (nuestra, si incluyo a Israel-Simplucio) visión responde a un modelo mecánico en los términos más estrictos. Dices que tú asimilas más el mundo a un organismo, con esos “márgenes de indeterminación en su operatividad”. Hombre, eso parece hasta trivial, ya que si respondiese a un modelo estrictamente mecánico, a una acción le seguiría, sin más, la reacción correspondiente, del mismo modo que una piedra lanzada hacia arriba comienza a caer en el mismo momento que termina de subir. ¿En razón de qué nos atribuyes esa idea tan burda, que no resiste siquiera la más superficial observación empírica? Los ejemplos que propones, yo creo que más orientados al humor que a representar la que crees nuestra aproximación a la “justicia divina”, son muy graciosos, pero ahí acaban sus virtudes, pues “mortadelizan” una posible visión del mundo con la que, además, no me identifico estricto sensu. La cosa, y ahí coincido contigo, es mucho más difusa. Para mí (no hablaré más en nombre se Israel, por precaución y respeto) la “justicia divina” está muy lejos de ser un problema moral, si se entiende “moral” en su sentido más estrecho. Es más bien una necesidad lógica y ontológica que una necesidad de consuelo sentimental: DEBE haber una coherencia entre todos los planos de desarrollo de la realidad, como tú mismo aceptas, y el problema de cómo se articula esa coherencia no me parece obvio, aunque sí tengo mí (difusa, ya digo) intuición al respecto.

Para mí, la clave no esta en los acontecimientos, en los que tú pareces poner el acento (aproximación, por cierto y si me lo permites, bastante mecanicista y materialista), sino en la vivencia que de los mismos tiene el sujeto. Me explico: decía en otro sitio Israel (¿o era yo mismo? Da igual, en esto coincido punto por punto con él) que consideraba muy difícil, por decir lo mínimo, entender el camino de otro individuo, pero que de alguna manera el propio camino, el que uno recorre, parece más claro. Cuando yo dije que “cada uno tiene lo que es”, lo decía en virtud de la correspondencia que yo veo entre la naturaleza de un individuo en concreto y la calidad, el sabor si quieres, de los acontecimientos que le acaecen. Calidad, no materialidad. Vivencia, no acontecimiento en sí mismo. No entro en el absurdo (y estéril) camino de intentar contestar por qué cada uno sufrimos las situaciones que sufrimos, y no otras, que sería lo mismo que preguntarse por qué soy el que soy y no otro; pregunta mal planteada y, por tanto, irresoluble. Desde luego, no seré yo quien argumente que uno sufre en virtud de anteriores pecados cometidos en esta u “otra” vida: me parece una simplificación inaceptable, pero si yo, a la luz de mí mismo, “comprendo” en alguna medida lo que me sucede, le veo (cierto) sentido como expresión de mi naturaleza, la respuesta a por qué un cristiano es descuartizado por un león o incluso por qué un niño sufre (por usar dos de tus ejemplos), la buscaría en ellos mismos, es decir, se lo preguntaría a cada uno de los individuos (a su naturaleza, se entiende, no a su mente discursiva).

Le dices a Israel que, efectivamente, un individuo puede ser lo que no es. Estoy en franco desacuerdo, como ya habrás deducido. La lógica cartesiana no sirve para explicar el mundo, dices, y eso sí lo suscribo. Pero, ¿quién ha intentado apoyarse tan burdamente en ella? Yo no comparto el grado en el que asumes que el caos y la casualidad participan en el mundo: por el contrario, intuyo una causalidad que, aunque apenas sé llevar más allá, sí proporciona un “comienzo” de explicación del mundo que resulta, en mi opinión, más coherente, más lógico, que el que se deduce de tu aproximación. Aunque, supongo que no hay ni que decirlo, todo lo que digo está sujeto a constante revisión y deseando ser sustituido por una visión más global y comprensiva de la realidad, así que cualquier opinión será bienvenida, como siempre.

Anuncios

2 comentarios »

  1. Cuando, en un arrebato de amor místico, se desea para una persona amada una felicidad eterna en el más beatífico cielo ultramundano, pero todo lo que a uno se le ocurre decirle es: «¡Ojalá te mueras!», a nadie se debería reprochar que estas palabras puedan producir un efecto no previsto. Tal vez aquí haya ocurrido algo parecido.

    Recapitulemos, querido Aspirante. En tu comentario 2 sobre el suicidio, afirmas: «Diría que el peso de los acontecimientos de una vida está ajustado a la naturaleza del individuo que lo vivencia: el “Dios aprieta pero no ahoga” del acervo popular. Y esto, ¿en virtud de qué? podrías preguntar. Pues creo yo que en virtud de la correspondencia que existe entre lo interior y lo exterior, siendo el último sólo una materialización del primero. Hay una curiosa continuidad, claramente perceptible, entre los acontecimientos que suceden y los individuos implicados en ellos. Yo diría, parafraseando el “cada uno tiene lo que se merece” (…), que “cada uno tiene lo que es”.»

    Yo me sentí tan sorprendido con el «cada uno tiene lo que se merece/es» como con el «Dios aprieta pero no ahoga» (que se lo pregunten a los miles de seres humanos que mueren cada día tras horribles padecimientos a ver qué dicen). Tal vez también tú dijeras esta última frase con un oculto sentido metafísico, pero si era así, te aseguro que yo no fui capaz de discernirlo (como tampoco lo soy ahora). En consecuencia, el único sentido que fui capaz de percibir en el «Dios aprieta pero no ahoga» me pareció que cuadraba perfectamente con el sentido primario que atribuí a la frase «cada uno tiene lo que es/se merece».

    No obstante, como la cosa me dejó desconcertado, quise ser prudente y en el comentario 4, notablemente sorprendido, me limité a decir que ni lo entendía ni, en la escasa medida en que lo entendía, lo compartía, a la espera de que precisaras más el significado que tú atribuías a esas frases.

    En el comentario 5 te limitabas a decir: «Si, desde cierto punto de vista, no hay diferencia entre lo interno y lo externo, siendo este último un epifenómeno de aquél, parece evidente deducir que uno, necesariamente, tiene (en lo exterior) lo que uno es (en lo interior). Simplemente el dicho popular tiene una carga moral que en el segundo caso desaparece para poner el acento en la “coherencia” entre la naturaleza de un individuo y sus coordenadas vitales». Es decir, me pareció entender a mí, que la diferencia sólo estaba en el énfasis moral.

    En el comentario 6, Israel, algo más explícito, insiste en la correspondencia entre las dos formulaciones de tener y merecer con inequívoco énfasis en los acontecimientos: «En cuanto a lo a lo de “cada uno tiene lo que es”o el “cada uno tiene lo que merece” , ¿puede ser de otra forma?, ¿puede un individuo ser lo que no es?, ¿puedes tener o obtener algo que no mereces?, ¿puede no existir una correspondencia entre lo interno y lo externo?… Supongo que no». Comentario al que tú no añadiste nada (lo que me hizo suponer, con razón o sin ella, que también tú lo asumías) y que me parecía confirmar el sentido inmediato que debería atribuirse a las frases en cuestión.

    Con estos precedentes, que he tratado de recoger con la máxima objetividad (ahí están los textos íntegros, en cualquier caso), en mi opinión no había más posibilidad de entender tus/vuestras palabras que en el sentido en que yo lo hice o, al menos, yo no fui capaz de vislumbrar otro. Ahora tú me dices que no, que todo eso hay que entenderlo de otra manera completamente distinta, más o menos metafórica. Pues muy bien, lo entenderemos de otra manera y resuelto el problema. Ni pasa nada, ni hay por qué ofenderse. Tampoco, por cierto, habría pasado nada si hubieras dicho una cosa y ahora decidieras cambiar o matizar tu opinión (que para eso están los debates), aunque, al parecer, no es el caso.

    Para terminar, quisiera aclarar una cosa. Das por supuesto que yo participo de la idea de que: «DEBE haber una coherencia entre todos los planos de desarrollo de la realidad» (las mayúsculas son tuyas), cosa que no creo haber dicho (y si lo he dicho ha sido impropia o imprudentemente); en cualquier caso, no la suscribiría con el sentido que adquiere dentro de tu discurso. Para mí ésa sería una «posibilidad razonable», pero no una necesidad a priori (­como implica la locución «debe haber»)­ de la que puedan deducirse unas u otras consecuencias.

    Cordiales saludos.

    Comentario por Agustín — Jueves, 11 mayo, 2006 @ 10:25 pm |Responder

  2. Ja, ja, muy bueno el comienzo, Agustín, pero nunca imaginé haber sido tan “oscuro” en mi exposición. Primero y antes de seguir, querido amigo, aclarar que de ofensa, nada de nada; estoy muy lejos de estar ofendido y lamento si mi tono, quizá más vehemente de lo habitual, te lo ha hecho pensar: simplemente lo he considerado el más adecuado para intentar dejar las cosas más claras (dentro de lo que me es posible) y evitar interpretaciones demasiado groseras de mi presunta postura. Y desde luego, no me duelen prendas en cambiar mi opinión, ni mucho menos en matizar mis aproximaciones, cosa que suelo hacer según las escribo o las reflexiono y que no considero ni cerradas, ni acabadas, ni muchas veces, siquiera mínimamente bien hiladas.
    Siendo estrictos, no puedo decir que tu interpretación no se pueda deducir de lo que yo mismo he escrito, pero la exposición plana, rocambolesca y sin matices que haces la considero más una “invitación” a desarrollar o justificar mi postura (en lo que me sea posible) que a la convicción por tu parte de que ése es verdaderamente mi parecer. Sin hacer un repaso de todo lo que dices, sí quisiera añadir alguna aclaración; cuando digo que tú mismo aceptas que “debe haber una coherencia entre todos los planos de desarrollo de la realidad”, me basaba en esta frase tuya: “Que alguna relación existe entre los órdenes de la creación parece obligado, […]” (Comentario 7 de "El suicidio"); confío no haber abusado de tus palabras.
    En cuanto al “Dios aprieta pero no ahoga”, dices que “que se lo pregunten a los miles de seres humanos que mueren cada día tras horribles padecimientos a ver qué dicen”. Me parece muy buena idea, que se lo pregunten a ellos, pero uno a uno, ¿eh? Creo que esa tendencia a ver el dolor como un grueso manto continuo y sin cualificar, que se extiende sobre el mundo y que cubre a todos los seres, le imprime una valencia negativa extra al magnificarlo numéricamente: cada uno lleva su dolor, no el dolor de toda una humanidad sufriente “muriendo tras horribles padecimientos”. El dolor, creo yo, no se puede objetivar. Además, como ya te dije, me niego a tratar de explicar(me) el camino de los demás, que bastante tengo con el mío. A mí, Dios me ha apretado muchas veces, en menor o menor medida, pero todavía no me ha ahogado. ¿Y a ti? Yo le haría esa pregunta a la naturaleza de cada ser (no al ser en el momento puntual en que sufre una agonía).
    Para no extenderme demasiado, de momento, te diré por último que lo que más echo a faltar de tu último post es tu propio posicionamiento al respecto: ¿cómo te explicas tú el mundo desde esta perspectiva? Me encantaría saberlo.

    Comentario por Aspirante a domador — Miércoles, 17 mayo, 2006 @ 3:07 pm |Responder


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: