Cabalgando al Tigre

Jueves, 22 febrero, 2007

Vida líquida (III): El arte en el mundo moderno

Filed under: Textos recomendados — by Aspirante a domador @ 8:29 am

koons.jpgContinuando con la Vida líquida, un muy breve apunte sobre el arte como objeto de consumo. En la foto os dejo esta “preciosidad” firmada por Jeff Koons para acompañar al monumental libro de Taschen GOAT, tributo a Muhammad Ali que, por gentileza de Discoplay, he tenido la suerte de hojear: es una obra impresionante, más allá de sus 34 kilos de peso. Pero al tema, que ahora llega el humor: el libro cuesta unos nada despreciables 3.600$ (unos 3.000€), pero si quieres la versión “pata negra”, que incluye la “escultura/instalación/soporte” que veis, fabricada añadiéndole a un taburete costroso un par de flotadores salchicheros disponibles en el chiringo playero más casposo que encontrarse pueda, la broma pasa a costar 12.500$ (unos 10.000€). No está nada mal por echarle una firmita famosa (la “marca”, de la que habla Bauman más abajo) a un batiburrillo delirante, ¿eh?

Estamos ya alcanzando un grado desintegración tal que hasta lo grotesco (o mejor, especialmente lo grotesco) puede alcanzar lugar preeminente.

———————————

“El equivalente contemporáneo de la buena fortuna o del golpe de suerte sería que Charles Saatchi* detuviera su coche frente a una recóndita tienda de un callejón secundario en la que se vendieran una serie de baratijas cuyos recónditos fabricantes soñaran y ansiaran ver proclamadas como obras de arte. Los objetos se transforman en obras de arte (de la noche a la mañana) en cuanto son expuestos en una gale­ría cuya entrada separa el arte bueno (es decir, aquél que hay que ad­mirar y comprar para luego presumir de él) del arte malo (o, lo que es lo mismo, aquél del que es mejor no saber nada y que cualquiera se avergonzaría de adquirir), así como el arte del no arte. El nombre de la galería contagia su gloria a los nombres de los artistas en ella expues­tos. En un mundo desconcertantemente confuso y de normas flexibles y valores oscilantes como el nuestro, la anterior es una tendencia uni­versal, aunque no es de extrañar que lo sea. Como sucintamente expu­so Naomi Klein, «muchos de los más conocidos fabricantes actuales ya no producen productos de los que luego hacen publicidad, sino que compran productos y les ponen su propia marca».1 La marca y el lo­gotipo asociados (la bolsa de la compra en la que figura el nombre de la galería es la que da significado a las adquisiciones que transporta en su interior) no añaden valor, sino que son valor: el valor de mercado, que es el único valor que cuenta, el valor como tal.” (Págs. 83-84)

 

* Charles Saatchi (n. en 1943), además de fundador de la conocida agencia pu­blicitaria Saatchi & Saatchi, es un destacado coleccionista de arte y dueño de la gale­ría Saatchi de Londres, especializada en arte contemporáneo. (N. del t.)

1. Naomi Klein, No Logo, Flamingo, 2001, pág. 5 (trad. cast.: No logo: el poder de las marcas, Barcelona, Paidós, 2002)

 

 

Anuncios

Dejar un comentario »

Aún no hay comentarios.

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: