Cabalgando al Tigre

Domingo, 20 enero, 2008

Realidad daimónica (VIII): El error del humanismo

Filed under: Textos recomendados — by Aspirante a domador @ 12:56 pm

angel.gifDe la Realidad daimónica, una reflexión sobre el aspecto reduccionista (y reductor) del humanismo, así como del carácter eminentemente sentimental de la metalidad norteamericana junto los peligros que entraña en relación al mundo daimónico. Me ha costado, pero creo que he encontrado una imagen a la altura: a ver quién es capaz de encontrar algo más pasteloso. Con lucecitas y todo. Una recomendación: no la miréis mucho rato; tiene un ligero efecto laxante.

———————-

El humanismo nos llevaría a creer que sólo somos humanos. Pero los héroes de antaño eran medio humanos y medio dioses. Vemos aquí una metáfora del empareja­miento del ego con una personificación de lo daimónico o lo divino. Suprimir la segunda mitad de la pareja no es suprimir lo divino -los dioses son inmortales-, sino más bien forzarlo a tratar de hallar expresión a través de la mitad humana, el ego. Esto resulta en la afección psicoló­gica conocida como «inflación»: el ego, habiendo dejado de reconocer y mantener el contacto con lo daimónico, se acaba identificando con ello, como si lo daimónico, al no disponer de ningún otro espacio donde manifestarse, se viera obligado a invadir el mismo reino del que había sido erradicado. El ego, entonces, se infla más allá de sus límites naturales por el influjo daimónico. Empieza a ima­ginar que tiene poderes divinos (así como los humanos nos imaginamos que somos el fin y la razón de todo); o, en casos extremos, se imagina que es Dios (como en los delirios paranoicos). De hecho, nuestra visión humanista contiene, como ya he insinuado, elementos de un estado delirante paranoide. La mayoría de las vías de moda por las que intenta­mos mitigar el sufrimiento de nuestras almas -nuestras psicopatologías- remiten a modelos humanísticos, como las psicoterapias, que lo interpretan todo de una forma personal, o bien a modelos espirituales, con los que tra­tamos de trascender el sufrimiento desarrollando alguna especie de mística «conciencia más elevada». Ambos métodos son hostiles al alma, que no quiere que la huma­nicen y la personalicen (quiere que se reconozcan sus aspectos inhumanos e impersonales), ni quiere tampoco que la trasciendan, la alcen y la ajusten a las perspectivas del espíritu. En realidad, desde el punto de vista del alma, estos métodos y disciplinas no liberan a los dáimones de la represión, como aseguran, sino que infligen una forma de represión distinta y más sutil. Para el alma, son como autoengaños. No es de extrañar, pues, que preten­da contrarrestarlos con engaños propios…, haciendo que confundamos los nuestros con una verdad más profunda.

Las denuncias de abducciones proceden de muchas partes del globo. Pero la mayoría -y, además, casi todas las abducciones de los grises- proceden de Estados Uni­dos. Algunos psicólogos se han preguntado por qué estas pequeñas y siniestras criaturas están especialmente inte­resadas en los norteamericanos. No hay una respuesta a esta pregunta; pero si tuviera que inventarme una, estaría tentado de decir que tiene algo que ver con el énfasis americano, en la cultura popular al menos, sobre el senti­miento. Puede que en ninguna otra parte la gente acuda tan fácilmente a los modelos psicoterapéuticos para lidiar con misterios y problemas que solían ser del dominio de la religión. Y estos modelos están predominantemente orientados hacia el sentimiento. No es que los sentimien­tos sean algo malo. Es evidente que debemos estar en con­tacto con ellos, sentir nuestra ira, pena, alegría y demás; sentirnos bien con nuestro sí-mismo.

Pero, en cierto sentido, esta filosofía resulta simplis­ta, sentimental y susceptible de caer en el mero hedonis­mo. Los alienígenas nos cuentan que ese sentimiento no basta. Ellos no muestran sentimientos, ni les impor­tan un comino los nuestros. Ignoran a los abducidos cuando éstos se quejan de que se están violando sus derechos humanos; nos recuerdan que no existen derechos sin obligaciones, y que las nuestras respecto a los dáimones han sido descuidadas de forma flagrante. Los grises nos desconciertan porque no fomentan nuestra creencia en la primacía de los sentimientos, la calidez, el crecimiento personal, la actitud positiva, la luz y la «conciencia elevada». Por el contrario, parecen impasi­bles, fríos, paralizantes, negativos, oscuros y sin ningún interés en elevar nuestra conciencia. Budd Hopkins piensa que los grises nos necesitan para que les enseñe­mos qué es la emoción y cómo dar cariño a sus hijos; pero, si es así, olvida mencionar qué necesitamos apren­der nosotros a cambio. Debemos aprender que bajo la superficie cálida están las frías profundidades. Los alie­nígenas reflejan, compensan y contramandan nuestras actitudes conscientes, mostrándonos el rostro que les mostramos nosotros y, al mismo tiempo, mostrándonos nuestro otro rostro, desconocido. Nos inician en el Inframundo, nos quitan nuestra perspectiva mundana y nos conectan con lo que está debajo, con lo que está detrás, con la muerte. Y es que: ¿cuál era el ritual iniciático central en Eleusis? Era el mito de Deméter, Core (Perséfone) y Hades, en que el alma (Core) era arrebata­da a la fuerza de una vida cálida de mimos y cuidados (Deméter) para casarse con el alienígena Hades -el rico, frío, inamovible y antinatural-, donde se convertía en Perséfone, «la que trae la destrucción». (Págs. 398-401)

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5 comentarios »

  1. Interesante texto. Recuerdo haber leído por ahí que la idea de tomar al “hombre como centro y medida de todas las cosas” parte de una interpretación errónea porque el verdadero sentido de las palabras se refería en realidad al Hombre Universal.
    Esa imagen es fantástica, pero conozco algo que puede competir dignamente con ella e incluso superarla.
    Señoras y señores, con ustedes… Swami Sananda
    http://www.swamisananda.com/ (parece que es sólo compatible con Internet Explorer porque Firefox no la carga correctamente..)

    Te recomiendo principalmente estas fotos (sobre todo las últimas):

    http://www.swamisananda.com/1/6_nav/index.htm

    (puede que demoren un poco en cargar)

    Notar que toda la música de fondo siempre tiene un efecto similar a la respiración de Darth Vader, muy perturbador..

    Saludos

    Comentario por Sahaquiel — Lunes, 21 enero, 2008 @ 4:02 pm |Responder

  2. Ciertamente las imagenes enviadas, del “pseudo gurú” Swami Sananda, son grotescas, o mejor dicho, carnavalescas, en el sentido que mezcla lo burlesco con lo carituresco y, como bien comenta Sahaquiel, “perturbador” hasta cierto punto. Uno no puede dejar de comprender, ante tal “espectáculo”, el que ya desde hace tiempo se hayan retirado de la escena humana diversas organizaciones genuinamente espirituales; y surgen cuestiones inevitables como: ¿qué hacer con una humanidad como ésta? ¿para qué afanarse tanto en este mundo “moderno” que él mismo no quiere ni pretende ser “salvado” de nada y por nadie? ¡que siga la fiesta…! También se advierte, en este género de personajes, una especie de índice barométrico de los tiempos respecto a lo que es capaz de hacer el hombre moderno por “hambre”, material y psíquica, o egoica, ya que múltiples ejemplos de modelos análogos se verifican por doquier, en diversos grados; desde los “asesores de imagen” que construyen este tipo de “engendros” en todos los escalafones profesionísticos, hasta los paródicos “testimonios” de “superación” personal exhibidos por asociaciones de toda especie, patológicas y empresariales, deportivas y “religiosas”, naturistas y ufológicas… en un largo etcétera. Pensamos que sería difícil superar estas idolátricas imagenes (y música moderna adjunta) sin caer en un tópico… o en un programa televisivo de “rockstars” hablando de cómo componer el mundo enviando toneladas de lenitivos a una humanidad ansiosa de ser “abducida”.

    Comentario por Alejandro Ochoa Machain — Martes, 22 enero, 2008 @ 7:51 am |Responder

  3. Vaya, Sahaquiel, nunca debí retaros: me he quedado de pasta de boniato al ver al Swami Granujananda mutar de untuoso angelito wannabe a animador de la 3ª edad versión rastafari. Espeluznante todo él… y su montaje. Estoy básicamente de acuerdo con lo que comenta al respecto Alejandro. Un saludo a todos desde la estupefacción.

    Comentario por Aspirante a domador — Miércoles, 23 enero, 2008 @ 8:47 am |Responder

  4. Hay que reconocer que el Swami Yontravoltananda tiene bemoles. Nunca se me habría ocurrido que se pudieran crear disco-mantras. Además, no sé qué necesita más urgentemente, si un corte de pelo o un corte de uñas. En todo caso, está claro que lo suyo se trata de una (contra)iniciación femenina, ¿no?. Gracias a Sahaquiel por el buen rato que me ha hecho pasar y, sobre todo, gracias al impagable Lentejuelananda: ¡no estaba todo visto!.

    Comentario por Dr. Piedra — Viernes, 25 enero, 2008 @ 3:04 pm |Responder

  5. Ja, ja, Dr. Piedra, genio y figura. Un placer verte por aquí. Un fuerte abrazo y gracias por las risas.

    Comentario por Aspirante a domador — Domingo, 27 enero, 2008 @ 3:29 am |Responder


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