Cabalgando al Tigre

Viernes, 9 mayo, 2008

Fausto, de Goethe (III): la creación del homúnculo

Filed under: Textos recomendados — by Aspirante a domador @ 9:15 am
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Continuando con Fausto, os dejo ahora el magnífico pasaje en el que Wagner, desafiando a la Naturaleza, trata de crear un hombre y obtiene un remedo diabólico. Este fragmento está cargado de misterios y expresiones sugerentes.

———

LABORATORIO

(AI estilo de la Edad Media, lleno de enormes y toscos aparatos con fines fantásticos.)

Wagner (Junto al fogón.)

Suena la campana, la terrible, su tañido resuena en los muros llenos de hollín. La incertidumbre no puede durar más tiempo, ya las oscuridades se aclaran; en el fondo de la redoma empieza a estar incandescente el carbón enrojecido, parece el más magnífico de los carbunclos y despide destellos a través de la oscuridad. Aparece una luz clara y blanca. Ah, ¡que no lo pierda otra vez! Oh, Dios, ¿qué produce ese ruido en la puerta?

Mefistófeles (Entrando.)

¡Saludos!, es con buena intención.

Wagner (Con miedo.)

¡Salud a la estrella de esta hora (1)! Pero callad y contened la respiración. Esta a punto de consumarse una gran obra.

Mefistófeles (Más bajo.)

¿Qué esta ocurriendo?

Wagner (Mas bajo aún.)

Se esta dando forma a un ser humano.

Mefistófeles

¿A un hombre? Y ¿a qué pareja de enamorados has metido en el hueco de la chimenea?

Wagner

¡Dios me libre! Declaro que el estilo antiguo de procrear es una vana necedad. El delicado punto del que brotaba la vida, la suave fuerza que surgía del interior, recibía y daba, para darse forma a si misma y asimilarse primero a lo más cercano y luego a lo extraño, esta ya privado de su dignidad. Aunque el animal todavía se solaza con ello, el hombre, mucho mejor dotado, ha de tener en el futuro un origen más no­ble y más elevado. (Volviéndose hacia el fuego del horno.) ¡Ved como brilla!… Ahora sí que se puede confiar en que, por la mezcla de cientos de ingredientes -pues esto es una mezcla-, compondremos la materia humana, la encerraremos herméticamente en un alambique y la destilaremos en su justa medida. Así, serenamente, la obra habrá sido culminada. (Volviéndose hacia el fuego del horno.) ¡Todo va saliendo! La masa se va aclarando, mi convicción se confirma cada vez más. Aquello que se considera secreto en la naturaleza, voy a probarlo de modo racional, con osadía, y lo que ella antes organizaba por su cuenta, ahora lo voy a hacer cristalizar (2).

Mefistófeles

Aquel que ha vivido mucho, ha tenido muchas experiencias. No puede encontrarse con nada nuevo en este mundo. En mis anos de viaje he visto ya muchos pueblos cristalizados.

Wagner (Siempre muy atento a la redoma.)

Esto sube, centellea, se conglomera; en un momento estará hecho. Un gran proyecto siempre parece al principio obra de un demente, pero riámonos del azar, un cerebro que puede pensar bien, creará con el tiempo un pensador. (Observando entusiasmado la redoma.) Una suave fuerza hace que resuene el vidrio; se enturbia, se aclara, por lo tanto tiene que surgir. Ya veo un hombrecito moviéndose graciosamente. ¿Qué más queremos?, ¿que más nos exige el mundo? El misterio ha sido desvelado y está a plena luz. Prestad oídos a este sonido, se va a convertir en voz, se va a hacer lenguaje.

Homúnculo (Dirigiéndose a WAGNER desde la redoma.)

¿Qué tal, papaíto? Ya veo que no ha sido una broma. ¡Ven y abrázame con ternura contra tu pecho!, pero no lo hagas muy fuerte, no sea que se rompa el vidrio. Fijaos en la naturaleza de las cosas: mientras a lo natural ni siquiera parece bastarle el mundo, lo artificial solo requiere un reducido espacio. (A Mefistófeles.) Primo, ¿te ha dado por llegar en el momento justo, eh, sinvergüenza?; te lo agradezco. La buena suerte te ha traído aquí con nosotros. Ya que existo, he de mostrarme ac­tivo. Quiero afanarme enseguida a trabajar. Tú eres capaz de acortarme el camino.

Wagner

¡Sólo una palabra! Hasta hoy tuve que avergonzarme, pues los viejos y los jóvenes me atormentaban con problemas. Por ejemplo, nadie ha podido entender cómo el alma y el cuerpo, compenetrándose tan bien y estando tan estrechamente unidos que al parecer nadie puede separarlos, estén siempre amargándose mutuamente la vida. Además…

Mefistófeles

¡Alto ahí! Yo preferiría preguntar: ¿por qué el marido y la mujer se llevan tan mal? Esto, amigo mío, nunca llegarás a aclararlo. Aquí hay mucho que hacer, y trabajar es precisamente lo que quiere el pequeño. (Págs. 256-258 )

 —————————

(1) Aquí Wagner conmina a Mefistófeles a rendir pleitesía a la constelación que en ese momento hay en el cielo y es la propicia para el experimento que esta realizando.

(2) Este extraño uso de «cristalizar» alude a la formación sintética de materia orgánica a partir de la inorgánica.

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1 comentario »

  1. La creación del homúnculo se dice que Paracelso, un alquimista del renacimiento llegó a conseguirlo, pero el homúnculo de Paracelso era de arcilla. Otra cosa que creo que hay que comentar es que el homúnculo en este fragmento llama tío a Mefistófeles por la concepción diabólica que se tenía de la alquimia. Bueno ya se que esto hace mucho que se escribió pero espero que os guste mi comentario, un beso.

    Comentario por Yovan — Domingo, 18 octubre, 2009 @ 4:19 pm |Responder


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