Cabalgando al Tigre

Viernes, 6 febrero, 2009

El pensamiento del corazón (VII): sobre la amenaza de la materia

Filed under: Textos recomendados — by Aspirante a domador @ 11:55 am
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angel_of_deathEn este brevísimo fragmento de El pensamiento del corazón Hillman da cuenta de un hecho irrefutable: la peculiar demonización de la que la materia ha sido objeto en el mundo moderno. Breve, pero sin concesiones ni medias tintas.

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Las «principales causas de muerte» no son sólo el cáncer y las enfermedades cardíacas. La muerte acecha en las cosas: en el amianto y los aditivos ali­mentarios, en la lluvia acida y los tampones, en los insecticidas y los fármacos, en los tubos de escape y los edulcorantes, en la televisión y los iones. Ni si­quiera durante la peste estuvo la materia tan demonizada. Leemos rótulos de advertencia, senti­mos que los males invisibles descienden por el aire, se infiltran en el agua e impregnan las verduras que comemos. El mundo material vuelve a estar habitado; lo reprimido regresa de aquella materia que santo Tomás y Descartes habían declarado muerta (ahora como la propia Muerte), y, gracias a este fantasma resucitado en la materia, por fin volvemos a ser conscientes del anima mundi. La psicología amplía siempre su conciencia por medio de revela­ciones patologizadas, a través del infierno de la an­siedad. Nuestros temores ecológicos anuncian que es en las cosas donde el alma reclama ahora aten­ción psicológica.

Las cosas están fabricadas con sustancias vene­nosas e inflamables, acabadas en moldes idénticos, rematadas por dentro toscamente, a toda prisa y sin el menor cuidado, prescindiendo de la mano del hombre. No pueden desgastarse ni envejecer. Su existencia se ve acelerada por el empuje de la obsolescencia a medida que una generación suce­de a la siguiente en cuestión de pocos meses. Ven­didas por voceadores en los recintos de esclavos del mercado, compitiendo sólo en el precio pero no en dignidad o en belleza intrínseca, llevan el sufri­miento escrito en el rostro. Las posturas de sus cuerpos amorfos, semejantes a figuras del Infierno, permiten ver las heridas infligidas por el materia­lismo a cuya imagen han sido creadas, sin epistrophē posible, sin forma de regresar a los dioses. (Págs. 161-163)

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6 comentarios »

  1. Comparto con Hillman el hecho de que el mundo material desde el pensamiento moderno está habitado pero, dado que para éste toda realidad concebible está reducida a la materia-energía, (todo la manifestación se reduce a la esfera de lo sensible), no sólo se ha “demonizado” a la materia, sino que también se la ha “endiosado”. Por ejemplo, para las modernas teorías cosmológicas, encontrar el origen de la materia, tanto con teorías que expliquen su aparición y evolución en el tiempo (como el Big Bang), como encontrando una partícula fundamental de la que esté compuesta toda la materia o que explique por qué existe la masa (como el bosón de Higgs), explicarían la existencia de la realidad en sí, el origen de TODO. La materia-energía se entiende como capaz de generarse a sí misma y son sus propias leyes las que después producen el despliegue de todo el universo material y por tanto de toda la realidad. No existe pues nada trascendente, exterior u ontológicamente superior a la materia, y ésta, al haberse dado lugar a sí misma y por su evolución al cosmos, es un demiurgo que se sobra y se basta para dar cuenta de la existencia al completo. Y estos ejemplos por no hablar del reduccionismo biológico para el cual el alma está en el cerebro, las emociones son equilibrios-desequilibrios de neurotransmisores, etc., etc., (y no sigo por no cansar).

    Un abrazo Aspirante. Muy interesantes los fragmentos.

    Comentario por Pola — Lunes, 9 febrero, 2009 @ 6:42 pm |Responder

  2. Estoy completamente de acuerdo contigo, amigo Pola. Esa es, precisamente, la gran falacia del pensamiento moderno: lo necesariamente contingente (por mutable) tiene su razón de ser en sí mismo, lo cual a mí me parece una paradoja. Gracias por tu aportación y un abrazo.

    Comentario por Aspirante a domador — Lunes, 9 febrero, 2009 @ 7:01 pm |Responder

  3. Querido Aspirante,

    hoy “El País” ha publicado este escrito:

    “REPORTAJE:
    Dios habita en el cerebro.
    Hallazgos neurocientíficos explican por qué el hombre se refugia en las religiones”.

    Al leerlo no he podido dejar de acordarme de lo que comentamos en este post. Échale una ojeada porque no tiene desperdicio. Puedes encontrar perlas como esta:

    “los psicólogos cuentan a grupos de voluntarios una historia en la que Dios atiende a cinco problemas a la vez. Los creyentes de cualquier confesión monoteísta aceptan la narración con naturalidad, puesto que Dios tiene sobrados poderes cognitivos para ello”.

    Seguro que también es la bomba haciendo amigos…

    Dejo aquí la dirección:
    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Dios/habita/cerebro/elpepusoc/20090223elpepisoc_1/Tes

    Un abrazo

    Comentario por Pola — Lunes, 23 febrero, 2009 @ 11:47 am |Responder

  4. Jodé, vaya batiburrillo, pero estarás conmigo en que tiene su gracia: ¿qué te ha parecido lo de “un espíritu es un tipo de persona, sólo que atraviesa paredes”?. En fin, no parece que el autor haya pensado demasiado sobre el tema, porque la mayoría (aunque no todas) de las ideas que recolecta tienen menos fondo que una lata de anchoas. Es más bine él quien parece creer que la idea de Dios se agota en imaginar una especie de súper-hombre: sin tan roma aproximación, muchas de sus observaciones no tienen aplicación: pretende incluso que la idea general que se tiene de Dios sea la de un poli moral sujeto al espacio y al tiempo. Delirante, vamos. Gracias y un abrazo.

    Comentario por Aspirante a domador — Martes, 24 febrero, 2009 @ 5:36 pm |Responder

  5. Aspirante,
    En la misma línea de lo comentado por Pola, encontré un artículo de esos que a uno lo dejan sin palabras.
    Parece ser que se descubrieron las “bases neurológicas de la sabiduría”…
    http://www.tendencias21.net/Descubren-las-bases-neurologicas-de-la-sabiduria_a3147.html

    Muchas gracias por compartir esos fragmentos.

    Saludos.

    Comentario por Sahaquiel — Jueves, 9 abril, 2009 @ 5:42 pm |Responder

  6. Gracias por el artículo, Sahaquiel: más de lo mismo, el prejuicio materialista y biologicista es de tal calado que hasta los atributos más elevados de la psique deben “residir” en alguna estructura corporal, en este caso el cerebro. Pues muy bien, será que lo inferior (una estructura fisiológica) es capaz de generar lo superior (la consciencia y la sabiduría, nada menos). A mí, esto me rechina. Saludos.

    Comentario por Aspirante a domador — Viernes, 10 abril, 2009 @ 10:19 am |Responder


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