Cabalgando al Tigre

Miércoles, 21 junio, 2006

La filosofía islámica y el problema del ser

Filed under: Textos recomendados — by Aspirante a domador @ 10:04 am

segovia.jpgTodos aquellos interesados en el estudio del šīcísmo encontrarán en esta monografía de Carlos A. Segovia, publicada en 2005 por la Editorial Universidad de Granada (colección “Biblioteca de Humanidades/Filosofía y Pensamiento”), un profundo abordaje, en clave filosófica y filológica a un tiempo, de uno de los problemas clave en el estudio del Ser: Esencia vs. Existencia. A través del estudio del Kitāb al-mašācir, escrito por Mulla Şadrā a principios del siglo XVII (Siglo XI de la Hégira musulmana), se abordan las preguntas fundamentales sobre el Ser y sus paradojas. Merece a mi juicio especial mención el prólogo de Antón Pacheco, muy breve pero magistralmente sintético, que ha resultado para mí mucho más enjundioso leído al final del libro que al principio, fruto evidente de mi absoluto desconocimiento previo sobre esta aproximación “existencialista” al problema del ser. A continuación transcribo algunos párrafos que considero especialmente interesantes. Qué aproveche.

Poco importa que la Šīca [considerada según los šīcítas la auténtica depositaria de la espiritualidad islámica] sea contemplada como heterodoxa por la mayoría de musulmanes sunníes; no hay, no puede haber en rigor ortodoxia islámica al carecer el Islam del fenómeno Iglesia (a la que, para decirlo todo, a veces se equipara, injustamente, el imāmato šīcí; otra cosa es que el clero šīcíta, históricamente constituido en el siglo X/XVI [calendario de la Hégira/calendario gregoriano] a partir de fuentes con todo extrañas a la tradición šīcí, haya adoptado en parte sus funciones.” (Pág. 34)

Este párrafo me parece muy interesante en relación a la polémica que se sostuvo aquí en “Ortodoxia y heterodoxia”: quizá os estimule a reabrir el asunto.

Lo que sigue es un extracto de una carta de Corbin a D.L. Miller:

Si, en efecto, Dios es el único que Es, no puede ser entonces un Ente, un Ens, así y por ejemplo un Ens Supremum. Al confundir el Ser con un Ens Supremum, el monoteísmo perece en su triunfo, pues reconstruye un ídolo, sólo que más allá de los ídolos que denunciara en el politeísmo, mal comprendido por él. […]. En tanto que el Ser hacer-ser a cada Ente, se sitúa más allá de todo ente, y no es posible explicar ese misterio […] del Uno que hace ser a cada Ente haciendo de él un Ente. Su unidad (unitud) es 1x1x1x1, etc., mientras que la unidad múltiple de los Entes se representa del siguiente modo: 1+1+1+1, etc. Confundir el Ser con el Ente conlleva una catástrofe metafísica.” (Pág. 62)

Este breve párrafo es, en mi opinión, más iluminador que “La paradoja del monoteísmo”, obra del mismo Corbin que trata el tema exhaustivamente y que en su momento me resultó impenetrable, a la par que extremadamente plúmbea. Quizá esto ocurra en virtud de un lenguaje que me es ahora más accesible, no estoy seguro.

“[…] toda filosofía de la existencia está a un paso de emprender por sí misma la rememoración tocante al sentido originario del término ser, a condición de que lo que dé razón de la existencia o del ser de lo que existe no sea un otro existente (un ente), sino justamente eso: la existencia entendida como puro acontecer […], indisponible e inobjetivable.” (Pág. 124)

Aquí se pone el acento en algo que me parece clave para entender (algo) la filosofía sadriana: ha de entenderse la existencia, raíz del ser, como puro acontecer, no como un simple modo de considerar a los existentes, como una cualidad, que vendría a añadirse de algún modo a su posibilidad de ser lo que en esencia son: esto, aquello o lo de más allá.

“[El ser, como subraya Şadrā] es simple, o sea, uno y el mismo en todo, carente de división. Su autodiferenciación in concreto vendrá únicamente dada […] por los diferentes grados de intensidad por medio de los cuales él se manifiesta.” (Pág. 155). “Las quididades [las esencias] son los límites expresivos de la existencia, hallándose cada una vinculada a un determinado “plano” y a un determinado “grado” de su automanifestación.” (Pág. 160)

Hala, ahí es nada. Con esto, Şadrā se habrá quitado de un plumazo el problema de la individuación del Ser, pero yo no lo entiendo. Parece entonces como si los entes fueran algo en cierto modo exterior al Ser, receptáculos de la existencia. O quizá haya que entenderlos como el límite extremo de las posibilidades de la existencia concreta, que al agotarse se cosifican, dando lugar a los entes. No sé. Además, esa diferencia en intensidad, tan sugerente por otro lado, plantea algunos problemas serios: por lo pronto, parecería una diferencia cuantitativa del ente en cuanto a su “contenido en Ser” (si se me permite la tosquedad de la expresión). Yo no sé entenderlo mejor.

La quididad es “una” con la existencia o con el acto de ser, […] ambas son no ya “simultáneamente”, lo que aún permitiría suponer su separación y, en consecuencia, la anterioridad de cada una respecto a la otra, sino en rigor las dos “caras” de lo mismo, […] indisociables, -por más que se confiera primacía a una de ellas en cuanto a la actividad causal […].” (Pág. 170)

Şadrā confiere esa primacía aitiológica, lógicamente, a la existencia, al hecho de ser (correspondería a la afirmación “esto es”), frente a la quididad, la esencia (que correspondería a su vez a “lo que esto es”).

Que el ser sea acontecer frente a toda eventual disolución de su valor existencial en el ente y en la esencia del ente… He ahí sin duda una buena nueva en el horizonte de la indagación filosófica. […] Y es que desde que Moisés obtuvo en el monte Sinaí […] ese “'ehyeh 'ăšer 'ehyeh” […], las religiones del Libro saben, aunque a veces lo hayan olvidado imprudentemente, que “nada es ya [de una vez por todas] idéntico a sí mismo, […que] lo que existe[, precisamente porque existe,] no es todavía, y [que] ese “no ser” verifica la posibilidad de su realización […y] de su sentido, […frente a lo que] el “ser” [… y con él la filosofía allí donde se ha obstinado ella en permanecer apresada en su espejismo, sólo pueden aparecer como] una elaboración categorial del pensamiento humano que ha cosificado lo que es puro movimiento incesante, pura tensión de identidad”.(Pág. 205-206)

La cita del texto (que me parece magistral por cierto) pertenece a Martín Portales, y los corchetes al autor. En cuanto a la citada frase bíblica, traducida habitualmente por “Yo soy el que Soy” o “Yo soy el Ser”, Carlos Segovia propone (y lo justifica filosófica y filológicamente) que la zarza dice en realidad “Yo soy el que acontece” (o el que deviene), poniendo el acento en la existencia y evitando el esencialismo en el que parecen haber caído las religiones semitas.

Si, deviniendo muchos, el Uno deviene otros, y si los otros se vuelven también otros a su vez al volverse hacia Él, ¿no quiere esto decir que la alteridad es, de alguna forma, el secreto de toda identidad, o quizá mejor, de toda vocación existencial? […] Mismo y otro respecto de sí mismo al tiempo que respecto de todo lo demás, todo cuanto es consiste en devenir otro sin por ello renunciar a sí mismo, de suerte tal que su identidad se efectúa y realiza, paradójicamente, deponiéndose.” (Pág. 210-211)

Como siempre en metafísica, la formulación discursiva más cercana a la verdad es forzosamente paradójica, me parece a mí. Y es que a este nivel, las formulaciones deben tener más bien un carácter inspirador de la intuición, ser capaces de provocar una síntesis (aunque sea sutil, casi inasible) más allá del hilo discursivo unívoco, incapaz de contener, por su propia naturaleza, algo que le supera en grado.

Una última cosa: disculpadme por el formato desaliñado que da al texto las variaciones en el interlineado: de nuevo, después de pelearme con este odioso programa, no he conseguido presentarlo mejor; debe ser que los superíndices descabalan el formato. En fin.

Miércoles, 14 junio, 2006

Sobre las influencias psíquicas

Filed under: Notas "editoriales" — by Aspirante a domador @ 12:29 pm

Imagen9.jpgEste texto, que ha llegado a mí a través de la lista Tradicional (por gentileza de Abadir), y que ha sido extraído del Libro “Hijos en el Opus Dei” de Javier Ropero (Ediciones B. Barcelona, 1993), a buen seguro que os resultará interesante; trata (parcialmente) un tema bastante controvertido, que es el de las manipulaciones psíquicas y su alcance y posibilidades. Por supuesto no agota el tema (ni lo pretende), pero aporta material de reflexión. Disfrutadlo. 

18. SENTÍ QUE PEDÍA USTED POR MÍ 

Hemos comprobado en anteriores secciones cómo los directores del Opus Dei noescatiman ningún recurso para conseguir más vocaciones para el instituto. Porotra parte, la continua presión que ejercen sobre los jóvenes numerariossubordinados a ellos para que traigan a sus amigos al centro es tan grande quehace que éstos recurran, en ocasiones, a poco ortodoxos métodos de persuasióncon sus amigos. Un ejemplo de esto lo constituye la queja levantada en lacapellanía de la universidad de Oxford por un grupo de estudiantes que sesentían acosados por otros jóvenes que eran socios del Opus Dei: En una reunión,en noviembre de 1981, de universitarios católicos en Oxford se levantaron quejasacerca de la persistencia con la cual los miembros del Opus Dei perseguían aaquellos a quienes deseaban reclutar. Dos universitarios me vinieron a ver en mayo de 1981 preguntándome cómo podrían desviar la atención de un miembro delOpus Dei resuelto a reclutarlos. Ni siquiera los insultos resultaronfructíferos. Una estudiante, que resultó que estaba despierta en su dormitorioen un colegio mayor regentado por el Opus Dei, describía cómo dos asociadas seaproximaron a una chica joven situada en una cama adyacente y, en un tono de vozsosegado, le hablaron durante un tiempo considerable acerca de las maravillasdel Opus Dei. Un sacerdote del Opus Dei interrogado acerca de todo esto lodescribió como un saludable afán por atraer vocaciones. (Comunicación personaldel capellán de la universidad de Oxford, John Roche. Artículo publicado endiciembre de 1985 en "The Clergy Review", titulado: "El reclutamiento de adeptosen el Opus Dei: una experiencia personal", pág.353.) 

Este método de sugestión es la base del llamado aprendizaje durante el sueño, enque el contenido de una determinada lección grabado en una cinta magnetofónicase repite una y otra vez mientras el estudiante duerme. (Cfr. Curtis, David:"Sleep & Learn", Lancet Books, Nueva York, 1972.) Sin embargo, no va a ser estetipo de sugestión el tema que aquí nos ocupe. Trataremos de otro tipo desugestión demostrada de manera científica pero que linda casi en los umbrales dela ciencia ficción. Es la sugestión telepática, que podemos definir como elfenómeno mediante el cual una o varias personas pueden influir sobre lasactitudes, creencias o comportamiento de otro sujeto a través de una víamental-telepática. Este fenómeno, lejos de ser una mera posibilidad o unagratuita especulación del autor, es una realidad demostrada por afamadasinstituciones científicas de diversos países. La sugestión telepática ha sidoespecialmente analizada de manera rigurosa en las universidades soviéticas deSan Petesburgo (llamada de Leningrado tras la Revolución) y de Kharkov, dondeestos estudios han gozado de una cuantiosa subvención estatal (véase Schroeder,L. y Ostrander, 5.: Prentice Hall, "Psychic discoveries behind the ironcurtain", Nueva York, 1970). Permítame el lector un inciso para acreditar a laparapsicología científica, que será el instrumento mediante el cual analizaremosla sugestión telepática. 

En este sentido digamos que muchas y prestigiosas instituciones hanprofundizado, ya desde mediados del pasado siglo, en los fenómenos denominadosparapsicológicos mediante el trabajo de investigadores de reconocido prestigio.Por ejemplo, la londinense Society for Psychical Research, fundada en 1828 paraestudiar los fenómenos paranormales, ha contado entre sus miembros a oncepremios Nobel, cuatro presidentes de la Royal Society y ocho presidentes de laBritish Association for the Advancement of Science. Prácticamente todas lasramas del saber humano han tenido y tienen representación en la citadainstitución. La astronomía está representada por Camille Flammarion y John CouchAdams, descubridor de Neptuno. Entre los psicólogos destacan William James,Gardner Murphy, C. G. Jung y Sigmund Freud. También pertenecieron a la Societyfor Psychical Research sir Arthur Conan Doyle, Mark Twain, Lewis Carroll, AldousHuxley, lord Tennyson, los primeros ministros W. E. Gladstone, A. J. Balfour,etc. Además de la anterior asociación existen actualmente otras instituciones degran prestigio dedicadas al estudio de este tipo de fenómenos, entre las cualespodríamos mencionar la American Society for Psychical Research, el InstitutMétapsychique Internationale en París y el Lehrstühl für Psichologie undGrendzgebiete der Psichologie en la universidad de Freiburg (Alemania). Antes deabordar el estudio del controvertido fenómeno de la sugestión telepática,terminemos esta breve reseña acreditativa de la parapsicología científicamediante algunas citas de ilustres hombres de ciencia acerca del fenómeno de latransmisión del pensamiento: Albert Einstein, en su prólogo a la obra deSinclair, "Radar de la psiquis", dice: Los resultados de los experimentostelepáticos descritos en este libro de modo cuidadoso y claro están muy lejos delo que un investigador de la naturaleza puede considerar como imaginable. Porotro lado, es imposible que un observador y autor tan escrupuloso como UptonSinclair aspire a un consciente engaño de sus lectores. 

Por su parte, el padre del psicoanálisis Sigmund Freud, en sendas cartas aCarrington y a Jones, escribe: No me identifico con aquellos que rechazan antesde conocer los llamados fenómenos ocultos como si se tratase de algoanticientífico, indigno o nocivo. Si me encontrase al comienzo de mi carreracientífica en lugar de estar al final, como estoy ahora, ciertamente no elegiríaotro campo de estudio a pesar de todas las dificultades….estoy dispuesto aabandonar mi oposición a la transferencia del pensamiento. Estaría dispuesto abrindar el apoyo del psicoanálisis al problema de la telepatía. (Jones, Ernest:The life and the work of Sigmund Freud, Basic Books, Nueva York, 1957.)Finalmente el premio Nobel de medicina Alexis Carrel argumenta: Es seguro que elpensamiento puede ser transmitido de un individuo a otro aunque los separengrandes distancias. Estos hechos, que pertenecen a la nueva ciencia de laparapsicología, deben ser aceptados tal como son. Expresan un aspecto extraño ydesconocido de nosotros mismos. 

Antes de estudiar la posibilidad de que el fenómeno de la sugestión telepáticase pueda reproducir con una finalidad proselitista en los centros del Opus Dei,ofrezco al lector una breve reseña acerca de las investigaciones que se hanrealizado sobre el mismo en las universidades de Leningrado y de Kharkov; eneste sentido, diremos que ya en 1920 el neurólogo y psiquiatra ruso VladimirBekhterew (cofundador de la reflexología junto con Pavlov) estudióexperimentalmente la sugestión mental entre hombre y animal con un perro al quese le encomendaban tareas: La tarea, que sólo yo conocía, consistía en que elperro debía sacar un pañuelo de la mano derecha del doctor S., quien quedaba unpoco atrás. Como siempre, la sugestión no duró más de medio minuto. Seguidamentese precipitó el perro instantáneamente sobre la mano derecha del doctor S. y learrebató el pañuelo. (Bekhterew, V. M.: "Experimentos sobre las consecuencias dela sugestión mental en el comportamiento de los perros y Problemas acerca delestudio y condicionamiento de la personalidad". Ediciones Bekhterew, Petrogrado,1920, ambas en ruso.) 

En 1922 Bekhterew fundó una comisión para el estudio de la sugestión mentalformada por psicólogos, médicos hipnotistas, fisiólogos, físicos y un filósofoque dependía del Instituto de Investigación del Cerebro de la universidad deLeningrado, comisión que recopilé un sustancial número de experiencias de estetipo. En 1924 K. I. Platonov, de la universidad de Kharkov, demostró suhabilidad para ejercer influencia a distancia sobre un paciente hipnotizado porél en el Segundo Congreso de Neurofisiología y Psicología de la Unión Soviéticaen Leningrado. Esta demostración impresionó tanto al comisario de Educación A.V. Lunakharsky, que éste tomó la iniciativa de formar un Comité Soviético parala Investigación Paranormal. Al estudio de la sugestión telepática dedicó suvida el doctor Vasiliev (profesor de fisiología de la universidad de Leningrado,poseedor de la Orden de Lenin y miembro de la Academia Soviética de CienciasMédicas). Los resultados conseguidos por la investigación soviética en estecampo son impresionantes: el adormecimiento de sujetos de maneramental-sugestiva se consiguió a través de la distancia Leningrado-Sebastopol(unos mil setecientos kilómetros). Vasiliev informó que de doscientos sesentaexperimentos sólo fracasaron seis intentos de adormecimiento y veintiuno dedespertar de modo mental-sugestivo. También se lograron buenos resultados enexperimentos encaminados a conseguir la realización de acciones, y en latransmisión de pensamientos, imaginaciones y emociones, sugeridos mentalmente.(Cfr. Vasiliev, L. L.: "Experiments in distant influence", Wilwood House,segunda edición, Londres, 1976. Esta edición contiene una completa introducciónhistórica por A. Gregory.) 

Teniendo en cuenta los anteriores precedentes históricos, que confirman laposibilidad de que un individuo pueda influir en la conducta de otro a través deuna vía telepática, expondremos los factores que, concurriendo en lasactividades de proselitismo del Opus Dei, podrían dar lugar a que la telebulia osugestión telepática sea un hecho cotidiano en la institución. En este sentidohemos de reseñar que, semanalmente, y durante las charlas de formación de los yasocios numerarios, también llamadas círculos breves, se dicta una lista de unamedia docena de muchachos por cuya vocación al Opus Dei hay que rezar ymortificarse con intensidad durante esa semana. Cada numerario toma cuidadosanota de esta lista de "pitables" en su agenda (pitar, en la jerga opusdeísta, eshacerse de la Obra. Para más información sobre este tipo de vocablosparticulares de la institución el lector puede consultar el apéndice titulado"Glosario de terminología utilizada en el Opus Dei"). El primer joven que figuraen la lista es el candidato más próximo a pitar y será el objetivo principal decada una de las oraciones y las mortificaciones que ofrezcan todos y cada uno delos socios del centro. Es llamativa la absoluta convicción de los numerarios deque si el primero en la lista no pita en un plazo breve es porque en el club noha habido la suficiente oración y mortificación ofrecidas para que el jovenaccediese a la crisis vocacional. Cuando esto sucede el director regional de laObra de San Rafael (la sección del Opus Dei dedicada por antonomasia alreclutamiento de adolescentes) visita al director del centro responsabilizándolede la falta de "vibración apostólica" del club, y éste a su vez arenga a losdirectores de los círculos para que conminen a todos los numerarios de ellosdependientes a que esa semana se note en el centro un auténtico estallido deoración y mortificación por los pitables. ¿Y qué es lo que sucede? Pues queentonces, de forma inexorable y como si hubiese una auténtica relación de causaa efecto, atribuida por los socios al propio Espíritu Santo, alguno de losmuchachos de la lista pasa a ser el "farolillo rojo", la última y flamanteadquisición del Opus Dei. Personalmente he sido testigo durante más de seis añosde cómo esta situación se repetía una y otra vez, no hallando durante muchotiempo una explicación natural plausible que excluyese la de la intervenciónsobrenatural. Estos hechos, aparentemente milagrosos, confirmaban la enseñanzade los directores y del propio fundador de la Obra acerca de que la oración y lamortificación eran, sin lugar a dudas, la forma más eficaz de apostolado.  

Escrivá de Balaguer decía que si, tras sazonar una posible vocación con losindispensables condimentos de la oración y la mortificación, la persona noaccedía a la crisis vocacional, eso significaba que en realidad esa persona nohacía falta en la institución y que sería preferible dirigir los esfuerzos hacialos siguientes individuos de la lista: Querrías atraer a tu apostolado a aquelhombre sabio, a aquel otro poderoso, a aquel lleno de prudencia y virtudes. Ora,ofrece sacrificios y trabájalos con tu ejemplo y con tu palabra. ¡No vienen! Nopierdas la paz: es que no hacen falta. (Camino, punto 801.) 

Acerca de la oración dice también: Me escribes: el deseo tan grande que todostenemos de que esto marche y se dilate parece que se va a convertir enimpaciencia. ¿Cuándo salta, cuándo rompe…, cuándo veremos nuestro al mundo? Yañades: el deseo no será inútil silo desfogamos en coaccionar, en importunar alSeñor: entonces tendremos un tiempo formidablemente ganado. (Punto 911.) Laoración es el medio más eficaz de proselitismo. (Punto 800.) 

En el punto 546 de Camino podemos encontrar un primer indicio de la posibilidadde la telebulia o sugestión telepática en la actividad apostólica de los sociosdel Opus Dei: Hijo: ¡qué bien viviste la Comunión de los Santos, cuado meescribías: ayer "sentí" que pedía usted por mí! 

Esta "comunión de los santos", que en la Obra representa una común unión demuchas mentes enfocadas hacia el mismo sujeto, es un claro ejemplo de lo que elparapsicólogo jesuita Oscar González Quevedo denomina "efecto de refuerzo de lasugestión telepática": Multiplicándose los agentes, parece que el fenómeno puedesurgir con más facilidad, aunque las demás condiciones sean pésimas. 

Una experiencia muy interesante me fue contada por el mismo experimentador-jefe.Por razones evidentes, no me juzgo autorizado a dar nombres. El experimentadorfue un jesuita argentino, un padre destacado en aquel país, especialmente en laenseñanza universitaria. Cierto profesor protestante llevaba a cabo una campaña"dudosa" entre los universitarios. El profesor actuaba con absoluta buena fe,pero era igualmente innegable su aversión por la Iglesia católica. Entonces elpadre, con un grupo de universitarios y a título de experiencia, comenzó lamaniobra siguiente: todos los días y a la hora en que sabía que el profesor serecogía a descansar, un grupo de veinte congregantes marianos, cada uno en sucasa, pensaba con "intención telepatizante" en el profesor en cuestión, tratandode sugerirle que reconsiderase su posición frente al catolicismo. Pues bien,pocos días después, el profesor entraba en tal crisis religiosa que el padretuvo que mandar suspender inmediatamente la experiencia, pues había peligro deque el profesor quedase afectado de los nervios. Suspendida la experiencia, elprofesor consiguió equilibrar su sistema nervioso. (González Quevedo, Oscar: "Elrostro oculto de la mente", Santander, Editorial Sal Terrae.) 

Personalmente he sido testigo de cómo un amigo fue sometido a tanta presiónpsicológica, y quizá parapsicológica, durante un viaje organizado a Roma quedesembocó, tras el mismo, en un estado febril y de excitación que le obligó apermanecer en cama varios días. Otro amigo mío me relataba que, mientras dormíarecostado en el asiento del autobús de regreso de una de estas excursionesorganizadas por el Opus Dei, apareció en su mente, durante el sueño, unmartilleante estribillo en que se repetía de manera sofocante, una y otra vez:"Reza, confiésate, hazte de la Obra. Reza, confiésate, hazte de la Obra. Reza,confiésate…" Cuando despertó, sobresaltado, dicho estribillo se tomó en elcadencioso ruido que hacía el autobús al rodar sobre el asfalto. 

Tras esta disquisición volvamos al tema que nos ocupa y que era el del efecto derefuerzo de la sugestión telepática (ST) al multiplicarse el número de agentes.En este sentido apuntemos finalmente que este efecto ha sido plenamenteconfirmado por el doctor Gilbert Murray, distinguido humanista de la universidadde Oxford y presidente de la ya mencionada Society for Psychical Research, S. P.R., desde 1915 a 1917. 

Otro factor que facilita el que se produzca la ST es el que el receptor opercipiente se encuentre en un estado de sueño, relajación o semivigilia en loscuales el cerebro ofrece una característica electroencefalográfica llamada defrecuencia alfa, como han demostrado las investigaciones de Stanford, Lovin,Honorton, Davidson, Bindler, Ventunno, etc. Este estado de duermevela,recordemos, era aquel en el que se encontraban tanto el profesor protestantecomo mi amigo del autobús. Pues bien, este estado de semivigilia se reproduce enlos muchachos que confiadamente asisten a las meditaciones del Opus Dei. Enellas, el sacerdote dirige su plática sentado detrás de una mesa situada en unrincón del oratorio con un pequeño flexo encima de ella. Normalmente se cierranlas ventanas para que el resto de la habitación quede en semipenumbra. Solamentese aprecian con claridad los brillos intermitentes de las velas sobre elsagrario plateado. Es en este ambiente tan a propósito donde con insinuantespalabras el sacerdote va introduciendo el nuevo ideario en la mente de losjóvenes asistentes. Mientras tanto, los numerarios que los han invitado a lameditación estarán continuamente "encomendando" a sus amigos para que seaproximen cada vez más a la institución. El propio Doctor Angélico, santo Tomásde Aquino, en su tratado "De Veritate" hace alusión a cómo en esta situación desomnolencia el alma está más abierta a influencias exteriores: En el sueño,impedidos los sentidos exteriores, tranquilizadas del tumulto de éstos laspotencias interiores, éstas pueden percibir mejor las impresiones hechas en elentendimiento o en la imaginación por la ilustración divina o la angélica, o porla virtud de los cuerpos celestes o cualesquiera otros. 

Pues bien, el dominico P. Zacchi, profesor del Pontificio Ateneo Angélico deRoma, aprovecha el "cualesquiera otros" para ajustar al texto de santo Tomáscausas como el hipnotizador, los asistentes a las sesiones con médiums, etc.(Cfr. P. Zacchi. Artículo 1927 en la revista "Angelicum" titulado "La modernametapsichica alla luce dei pnincipii de S. Tomasso".) Como vemos, santo Tomáshabla del estado de privación sensorial ("ganzfeld" en terminología anglosajona), que es precisamente el estado al que actualmente se somete a lossujetos bajo experimentación en el Maimonides Medical Center de Nueva York parafacilitar en ellos la percepción extrasensonial. Este aislamiento de todoestímulo externo, o "ganzfeld", se reproduce en el Opus Dei en los retirosespirituales, en los que durante varios días los muchachos han de estar enabsoluto silencio y sin comunicarse para nada entre ellos. Mientras esto sucedese irá introduciendo gradualmente en sus cerebros una nueva programaciónprocedente tanto de las meditaciones a las que asisten como de las otras mentesenfocadas hacia ellos, cuyo único pensamiento es que el muchacho se incorpore ala institución. Como contraposición al estado de tranquilidad en que ha de estarel sujeto receptor para poder percibir sin "ruidos" los mensajes transmitidosmediante la ST, el emisor actúa mejor como tal cuando el mensaje que quieretransmitir es el producto de una situación estresante, pasional o angustiosa yes emitido de una forma nítida. 

El propio Sigmund Freud, en su trabajo titulado "La interpretación de lossueños", comenta: Había tenido la impresión, en el desarrollo de losexperimentos en mi círculo privado, de que algunos pensamientos con fuerte cargaemocional pueden ser transmitidos exitosamente y sin dificultad. 

Ilustremos las anteriores afirmaciones con el siguiente ejemplo: Un pastorprotestante, ausente de su ciudad, sueña que ve un incendio y a uno de sus hijosen medio de las llamas. Despertando, no puede evitar el impulso vehemente devolver. Todavía durante el viaje del pastor se declara un incendio en su casa.El pastor llega justamente a tiempo de socorrer al hijo que, en medio de laconfusión, había sido olvidado por los criados en una situación bien peligrosa.(Dale Owen, Robert: Footfalls on the Boundary of another World, Londres, 1861,págs. 99-109.) 

Estos casos de telebulia en que existe una situación límite que obliga al sujetoa emitir un desesperado mensaje de socorro son los más frecuentes y existenmiles de ellos archivados en los ficheros de la S.P.R. Durante el desarrollo deestas situaciones se produce en el sujeto la denominada por Cannon "reacción dealarma", liberando las ya citadas hormonas del estrés como catecolaminas,adrenalina y noradrenalina. Según Puharich, durante un experimento de telepatíael emisor es más eficaz cuando se encuentra en un estado adrenérgico, en el que,estimulado por la adrenalina, predomina el sistema simpático, lo cual se produceante las situaciones de urgencia y de miedo. (Cfr. Andrija Puharich: "BeyondTelepaty". Double Day & Company, Garden City, Nueva York, 1964.) 

Este estado adrenérgico favorecedor de la emisión telepática es reproducido porlos numerarios del Opus Dei cuando se autoflagelan con disciplinas, ofreciendocada uno de los golpes por la vocación al Opus Dei de los muchachos que figuranen la lista de pitables o cuando, sentados en la sala de estudio con todo elpeso del cuerpo gravitando sobre el cilicio que llevan anudado en el muslo,ofrecen cada cuarto de hora de su labor intelectual por la susodicha relación dejóvenes. Estas mortificaciones son aún más intensas cuando algún muchacho tienealgún problema de vocación. Según el testimonio de un ex numerario, actualmenteprofesor de la universidad de Oxford: Descubrí posteriormente que se suponía queun director ha de utilizar las disciplinas aún con más frecuencia, y con muchamás violencia, cuando alguien bajo su cuidado tenía problemas de vocación.(Testimonio de John Roche en el libro de Fergal Bowers, "The Work. AnInvestigation into the History of Opus Dei and how it operates in IrelandToday". Poolberg Press Ltd., Ireland. 1989, pág. 58.)

Martes, 6 junio, 2006

Sobre la pobreza de espíritu. Maestro Eckhart

Filed under: Tradición Cristiana — by Aspirante a domador @ 8:29 am

eckhart.jpgHe aquí un hermoso sermón del Maestro Eckhart, obtenido a través de la lista Esoterismo Tradicional. Este monje dominico nacido en Turingia, Alemania, en 1260, fue uno de los místicos más influyentes del medievo, lo que no le impidió moverse al borde de la heterodoxia en función de algunas de sus proposiciones. En los últimos años de su vida fue acusado de herejía, y aunque el papa Juan XXII declaró heréticas algunas de sus proposiciones en la bula In agro dominico (1329), Eckhart murió un año antes en paz con la Iglesia oficial, en la ciudad de Colonia. La ortodoxia de su obra sigue actualmente en discusión, lo que no ha impedido que ejerciese una poderosa influencia en buena parte de la filosofía alemana de los últimos siglos. En cualquier caso, la profundidad de sus sermones es innegable y la fuerza de su obra abre un punto de vista que es, en muchos aspectos, más metafísico que teológico, con lo que no son de extrañar sus problemas con la doctrina oficial. Judgad vosotros mismos.

LOS POBRES DE ESPÍRITU  por MAESTRO ECKHART

Beati pauperes spiritu, quonian ipsorum est regnum caelorum [Mt 5, 3]

La bienaventuranza abrió su boca de sabiduría y dijo: "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos" [Mt 5, 3].
Todos los ángeles y los santos y todo cuanto jamás ha nacido debe callar cuando habla la sabiduría del Padre, pues toda sabiduría de los ángeles y de las criaturas es pura locura ante la sabiduría insondable de Dios. Ella ha dicho que los pobres son aventurados.

Ahora bien, hay dos tipos de pobreza: una pobreza exterior, que es buena y digna de elogio en la persona que la toma consigo por amor de Nuestro Señor Jesucristo, porque él mismo la asumió en la tierra. De esa pobreza no quiero decir nada más, pero hay todavía otra pobreza, una pobreza interior, es la que hay que entender en la palabra de nuestro Señor, cuando dice: "Bienaventurados son los pobres de espíritu".

Ahora os pido que seáis de la misma manera, para que entendáis estas palabras: pues, por la verdad eterna, os digo que si no os hacéis semejantes a esa verdad de la que ahora vamos a hablar aquí, no podréis comprenderme.
Algunas personas me han preguntado qué es la pobreza en sí misma y qué es un hombre pobre. Vamos a responder.
El obispo Alberto dice que un hombre pobre es aquel que no encuentra satisfacción en las cosas que Dios ha creado, lo cual está bien dicho. Pero nosotros lo vamos a decir todavía mejor y consideramos la pobreza en un sentido superior: un hombre pobre es el que nada quiere, nada sabe y nada tiene. Queremos hablar de esos tres puntos y os ruego, por el amor de Dios, que comprendáis esa verdad si podéis; pero si no la comprendéis, no os preocupéis por ello, pues la verdad de lo que voy a hablar es tan genuina que sólo poca gente buena la comprenderá.
En primer lugar decimos que un hombre pobre es aquel que no quiere nada. Alguna gente malinterpreta este sentido; son aquellos que se apegan a la penitencia y al ejercicio exterior, que ellos tienen en gran consideración. Que Dios se apiade de ellos por conocer tan mal la verdad divina. Se les llama santos en razón de las apariencias, pero en el interior son asnos, pues no saben discernir la verdad divina. Ellos dicen que un hombre pobre es aquel que no quiere nada y lo demuestran como sigue: el hombre pobre debe vivir de forma que no cumpla jamás su propia voluntad en nada y que deba esforzarse por cumplir la deliciosa voluntad de Dios. Esos hombres están bien encaminados y su opinión es correcta, por eso queremos alabarlos. Dios quiera en su misericordia darles el reino de los cielos. Pero yo digo, por la verdad divina, que esa gente no es exactamente gente pobre, ni se parece a los pobres. Son vistos con grandeza a los ojos de la gente que no sabe nada mejor. Y sin embargo digo que son asnos, que no entienden nada de la verdad divina. Que alcancen el reino de los cielos por sus buenas intenciones, pero de la pobreza de la que ahora hablamos no saben nada.

Si alguien me pregunta, ahora, qué es un hombre pobre que nada quiere, contesto y digo: mientras el hombre tenga la voluntad de cumplir la preciosa voluntad de Dios, no posee la pobreza de la que hablamos; pues en él todavía hay una voluntad que quiere satisfacer a Dios y eso no es la pobreza correcta. Pues si el hombre quiere ser verdaderamente pobre debe mantenerse tan vacío de su voluntad creada como hacía cuando él todavía no era. Pues, por la verdad eterna, os digo que mientras queráis cumplir con la voluntad de Dios y tengáis deseo de Dios, no seréis pobres, ya que sólo es un hombre pobre el que nada quiere y nada desea.
Cuando estaba en mi primera causa no tenía ningún Dios y yo era causa de mí mismo; allí nada quise y nada deseé, ya que era un ser vacío y me conocía a mí mismo gozando de la verdad. Me quería a mí mismo y no quería otra cosa; lo que yo quise es lo que fui y lo que fui es lo que quise, quedando aquí vacío de Dios y de todas las cosas. Pero cuando por libre decisión de mi voluntad salí y recibí mi ser creado, entonces tuve un Dios; pues antes de que las criaturas fueran, Dios no era [todavía] Dios: pero era lo que era. Y cuando las criaturas llegaron a ser y recibieron su ser creado, entonces Dios no era Dios en sí mismo, sino que era Dios en las criaturas.
Ahora decimos que Dios, en tanto que es Dios, no es fin último de las criaturas; pues tan alto grado en el ser [también] tiene la criatura más baja. Y si una mosca tuviera intelecto y quisiera dirigirse intelectualmente al abismo eterno del ser divino, del que ha provenido, entonces diríamos que Dios, con todo lo que es en tanto que Dios, no podría [una sola vez] dar a esa mosca plenitud ni satisfacción. Por eso rogamos a Dios que nos vacíe de Dios y que alcancemos la verdad y la disfrutemos eternamente, allí donde los ángeles supremos y las moscas y las almas son iguales, allí, donde yo estaba y quise lo que fui y fui lo que yo quise. Por eso decimos: si el hombre quiere ser pobre en voluntad, debe poder querer y desear tan poco como quiso y deseó cuando no era. Así es el hombre pobre que no quiere nada.
Por otro lado es pobre el hombre que no sabe nada. Hemos dicho a menudo que el hombre debería vivir de tal manera que no viviera para sí mismo, ni para la verdad, ni para Dios. Pero ahora esto lo vamos a decir de otra manera, y vamos a ir más lejos si decimos que el hombre que quiera tener esa pobreza debe vivir de tal manera que ignore que no vive ni para sí mismo, ni para la verdad, ni para Dios; es más, debe estar tan vacío de todo saber que no sepa ni conozca ni encuentre que Dios vive en él; es más: debe estar vacío de todo conocimiento que habite en él. Pues cuando el hombre estaba en el ser eterno de Dios, no vivía en él nada más; es más, lo que allí vivía era él mismo. Por eso decimos que el hombre debe estar vacío de sí mismo, tal como lo era cuando [todavía] no era, y dejar actuar a Dios como él quiera, para que el hombre se mantenga vacío.
Todo lo que siempre proviene de Dios tiene por fin una acción pura. El obrar apropiado al hombre es, sin embargo, amar y conocer. Ahora bien, la cuestión es en qué consiste, esencialmente, la bienaventuranza. Algunos maestros han dicho que reside en el conocer, otros dicen que en el amor, otros incluso dicen que en el conocimiento y en el amor y éstos lo encuentran mejor. Nosotros, sin embargo, decimos que ni en el conocimiento ni en el amor; hay un algo en el alma de donde fluyen el conocer y el amar, que ni conoce ni ama como lo hacen las potencias del alma. Quien lo conoce [ese algo], conoce en qué consiste la bienaventuranza. Ese algo no tiene ni un antes ni un después y no espera nada por venir, pues no puede ni ganar ni perder nada. Por eso [ese algo] ignora que Dios actúa en él; es más, ese algo goza de sí mismo a la manera en que lo hace Dios. Tan quieto y vacío debe hallarse el hombre, decimos, que no sepa nada ni conozca lo que Dios actúa en él, y así el hombre puede poseer la pobreza. Los maestros dicen que Dios es un ser y un ser inteligible que conoce todas las cosas, pero nosotros decimos que Dios ni es un ser ni es inteligible, ni conoce esto ni lo otro. Por eso Dios está vacío de todas las cosas y [por ello] es todas las cosas. Quien, por tanto, quiera ser pobre de espíritu debe serlo en todo su saber propio, de forma que no sepa de nada, ni de Dios ni de las criaturas ni de sí mismo. Por eso es necesario que el hombre desee no saber nada de las obras de Dios ni las quiera conocer. En ese sentido el hombre consigue ser pobre en su propio saber.

En tercer lugar, un hombre pobre es quien no tiene nada. Mucha gente ha dicho que la perfección consiste en no poseer ninguna cosa material de la tierra, y es ciertamente verdad en la medida en que se hace a propósito. Pero éste no es el sentido que yo le doy.

Antes he dicho que un hombre pobre es aquel que no quiere cumplir la voluntad de Dios y que vive de tal forma que está vacío de su propia voluntad y de la de Dios, tal como lo era cuando [todavía] no era. De esta pobreza decimos que es la pobreza sublime. En segundo lugar hemos dicho que un hombre pobre es aquel que no sabe nada de la acción de Dios en sí mismo. Quien se halla tan libre de ese saber y conocer posee la pobreza más clara. La tercera pobreza, sin embargo, de la que ahora quiero hablar, es la más extrema, es aquella en la que el hombre no tiene nada.
¡Ahora atiende aquí con aplicación y seriedad! He dicho frecuentemente, y grandes maestros también lo dicen, que el hombre debería estar vacío de todas las cosas y obras, exteriores e interiores, de forma que pudiera ser un auténtico lugar de Dios, en donde Dios pudiera actuar. Ahora, sin embargo, decimos otra cosa. Si el hombre se mantiene libre de todas las criaturas y de Dios y de sí mismo, pero se halla tan en sí mismo, todavía, que Dios encuentra en él un lugar para actuar, entonces decimos que ese hombre no es pobre según la pobreza más extrema. Pues Dios no busca para sus obras que el hombre tenga un lugar en sí mismo, en donde Dios pueda actuar: la pobreza de espíritu es cuando el hombre permanece tan libre de Dios y de todas sus obras que, si Dios quiere actuar en el alma, sea él mismo el lugar en donde quiera actuar, y eso lo hace con agrado. Pues cuando Dios encuentra al hombre tan pobre, [entonces] actúa y el hombre sufre a Dios en sí mismo; Dios es un lugar propio para sus obras gracias al hecho de que Dios es alguien que obra en sí mismo. En esta pobreza reencuentra el hombre el ser eterno que él ya había sido y que ahora es y que será para siempre.
Hay una palabra de San Pablo que dice: "Todo lo que soy, lo soy por la gracia de Dios" [1 Cor 15, 10]. Pero ahora mi discurso parece mantenerse por encima de la gracia, del ser, del entendimiento y del querer; ¿cómo puede, entonces, ser verdad la palabra de San Pablo? A lo que habrá que contestar que las palabras de San Pablo son verdad. Fue necesario que la gracia de Dios estuviera con él: pues la gracia de Dios actuó en él para que la accidentalidad fuera consumada en la esencialidad. Cuando la gracia concluyó y completó su obra, entonces Pablo permaneció como había sido.
Por eso decimos que el hombre debería permanecer tan pobre que ni él mismo fuera un lugar, ni lo tuviera, en donde Dios pudiera actuar. En la medida en que el hombre conserva un lugar en sí mismo, entonces conserva [todavía] diferencia. Por eso ruego a Dios que me vacíe de Dios, pues mi ser esencial está por encima de Dios, en la medida en que comprendemos a Dios como origen de las criaturas. En aquel ser de Dios en donde Dios está por encima del ser y de toda diferencia, allí era yo mismo, allí me quise a mí mismo y me conocí a mí mismo en la voluntad de crear a este hombre [que soy yo]. Por eso soy la causa de mí mismo según mi ser, que es eterno, no según mi devenir, que es temporal. Y por eso soy no nacido y en el modo de mi no haber nacido no puedo morir jamás. Según el modo de mi no haber nacido he sido eterno y lo soy ahora y lo seré siempre. Lo que soy según mi nacimiento debe morir y aniquilarse, pues es mortal; por eso debe desaparecer con el tiempo. En mi nacimiento [eterno] nacieron todas las cosas y yo fui causa de mí mismo y de todas las cosas, y si [yo] hubiera querido no habría sido ni yo ni todas las cosas; pero si yo no hubiera sido, tampoco habría sido Dios: que Dios sea Dios, de eso soy yo una causa; si yo no fuera, Dios no sería Dios. Esto es preciso saberlo.
Un gran maestro dice que su atravesar es más noble que su fluir, y esto es cierto. Cuando fluí de Dios todas las cosas dijeron: Dios es; pero eso no me puede hacer bienaventurado, pues en eso me reconozco criatura. En el atravesar, sin embargo, en donde permanezco libre de mi propia voluntad y de la voluntad de Dios y de todas sus obras y de Dios mismo, entonces estoy por encima de todas las criaturas y no soy ni Dios ni criatura, soy más bien lo que fui y lo que seguiré siendo ahora y siempre. Entonces siento un impulso que me debe lanzar por encima de todos los ángeles. En dicho impulso siento una riqueza tan grande que Dios no me puede bastar con todo lo que Dios es, en cuanto Dios, con todas sus obras divinas; pues en ese atravesar me doy cuenta de que yo y Dios somos uno. Entonces soy lo que fui y allí ni decrezco ni crezco, pues soy una causa inamovible, que mueve todas las cosas. En todo eso Dios no encuentra ningún lugar [más] en el hombre, pues el hombre consigue con esa pobreza lo que él es eternamente y lo que siempre será. En todo eso Dios es uno con el espíritu y ésa es la extrema pobreza que se puede encontrar.
Quien no comprenda este discurso no debe afligirse en su corazón. Pues mientras el hombre no se haga semejante a esa verdad, no la entenderá; es una verdad desvelada que ha surgido directamente del corazón de Dios.
Que Dios nos ayude a vivir de tal modo que lo experimentemos eternamente. Amén.

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